Como si no te bastara con una

Menuda pieza, la tía Mari. La de las croquetas de bacalao. La que siempre habla del viaje a Cuenca. La Mari la del Paco. La que salió de casa aquel día con un calcetín del primo Toni saliéndole por debajo de la blusa, porque no lo vio al ponérsela. “¡No hay otra igual!”, has dicho mil veces. Pero ahora sí la hay. Es casi idéntica, hasta en el intenso olor a perfume de lavanda. ¿Te acuerdas? Le dijiste a Paco que se pasaba con el ambientador del coche y resulta que era ella, la pobre. Ay, la tía Mari… Ahora puedes verla cuando quieras porque la han “fichado” en el Museo de Cera de Madrid. No en un circo, como siempre dice Paco, pero casi.

Los responsables de este emblemático museo han estado bien con la idea de empezar a reproducir españoles “de la calle” al azar. Pensando únicamente en los famosos pecaban de elitismo y, al fin y al cabo, lo que nos gusta a todos es vernos a nosotros mismos, o a quienes tenemos más cerca. Si Facebook e Instagram lo están “petando”, es de esperar que el Museo de Cera gane adeptos también con su nuevo catálogo de figuras del pueblo llano.

¿Recuerdas, por cierto, la paella que te zampaste con Ana, Pablo y la familia de ella en el viaje a Alicante? Pues los expertos del Museo de Cera la han reproducido con increíble exactitud basándose en la foto que le hizo Pedro, el hermano de Ana no, el otro Pedro, el que es novio de aquella que dejó ingeniería a los tres años de carrera, cuya figura también está en preparación. La pena es que han colocado la paella en la planta de arriba, en la sección de “Ponerse las botas”, muy lejos de donde han puesto a la Mari, así que tendrás que recorrer todo el recinto. Que, por cierto, a la tía Mari no le hizo mucha gracia que hubieran instalado su figura al lado de Freddy Mercury, que no tiene ni idea de quién es porque, como sabes, ella solo escucha a la Jurado. “Al ladito de Banderas tendría que estar”, dijo la Mari el día de la inauguración. Que menuda montó, por cierto, insinuando que los canapés de la celebración eran para ella, que por algo era la “humanajeada”.

Carmen, la vecina, está que trina con lo de la Mari

La iniciativa del Museo de Cera de Madrid ha provocado entusiasmo y recelo a partes iguales. “La figura es de cuando estaba de régimen, fíjate que ahora ha vuelto a engordar”, soltó la víbora de la Carmen, la vecina con la que la tía Mari discutió por lo de la plaza de parking, que tu hermano Alfonso tuvo que intervenir y poner paz. No se lo perdona, está claro, y mira si le ha faltado tiempo para lanzarle pullas a la tía. Pura envidia es lo que tiene la Carmen, ya le gustaría a ella. No te lo vas a creer, pero al terminar la inauguración le preguntó a uno de los de la organización si se podía ver la lista de personas que tendrían figura propia. “Poco a poco, señora, al final estaremos todos, no se preocupe usted”, le respondió el hombre, muy diplomático él, pero vamos, que la Carmen no entra en el museo ni a la de tres. Para las cartucheras tendrían que traer cera de vete a saber dónde porque se les acabaría la suya.

En definitiva, la figura de tu tía Mari, la del Paco, la de las croquetas de bacalao, luce esplendorosa en este museo completamente renovado. Es una visita que no te puedes perder, aunque es comprensible que te esperes a que pasen las Navidades, porque acabarás de la Mari, la de carne y hueso, bastante harto. Y también de las croquetas de bacalao, que nunca faltan. Recuerda, por cierto, llamar a tu padre para decirle si vas a venir con Rosa el día de Nochebuena o no. Tu primo Toni se viene solo porque ha vuelto a romper con aquella chica, que siempre están igual.

Lo mejor: han cuidado el detalle, incluso se fijaron en la cicatriz que tiene de cuando la operaron.

Lo peor: dos Maris en una misma ciudad son muchas Maris.

Valoración El Mundo Today: ★★★★

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