¿Puede el Circo del Sol desenredar unos auriculares?

Parece que al Cirque du Soleil se le agotan las ideas. Tras explorar durante años su imaginario de sueños y fantasía, sus últimos espectáculos se centran en experiencias cotidianas. Lo demostraron con “Fregonia”, donde se limitaban a pasar el mocho por el escenario entre épicos arreglos orquestales y sofisticados juegos de luces. Y también con “Lombrizia”, donde unos pequeños acróbatas disfrazados de parásitos intestinales convulsionaban durante horas dentro de un enorme esfínter construido a base de ropajes con purpurina que se abrían y cerraban al ritmo de la música.

“Nudalia: desenredando el cable de los auriculares” arranca con fuerza presentando un sorprendente número de magia: unos canadienses delgaduchos y amanerados enseñan unos auriculares en perfecto estado, con el cable recién planchado, luego los introducen en un bolsillo… ¡Y a los cinco segundos salen hechos una maraña imposible! Qué duda cabe de que cosas así solo pueden verse en el Circo del Sol.

Y tras este pequeño número de magia, empieza el espectáculo de verdad. Durante dos horas, los mejores actores y acróbatas del Circo del Sol pondrán su cuerpo al límite en contorsiones imposibles tratando de deshacer el nudo. El show reúne a medio centenar de artistas de más de 60 nacionalidades distintas, lo que no impide que el equipo se haya convertido “en una gran familia”. Y en el escenario se nota: todos discuten al grito de “déjame a mí que tú no sabes”, y se van quitando los auriculares unos a otros con gran complicidad para intentar resolver el entuerto.

Según explica Bruce Mapple, director artístico del espectáculo, idearon un montaje muy innovador con un escenario austero formado apenas por un mueble con el televisor, el DVD, el aparato de la TDT y un par de videoconsolas. “Y entonces le dábamos la vuelta y había que ordenar los cables, porque a veces te tienes que agachar como un cerdo, reptar por el suelo, enfrentarte a bolas de pelusa gigantes… En fin, la poética de lo cotidiano”.

El espectáculo iba a llamarse “Regleta: una alegoría de la brida”, pero finalmente lo transformaron en esta odisea contra los cables de los auriculares “que quizá es más modesta, pero también más cercana al público joven”.

Pese a los fastuosos oropeles y a las barrocas contorsiones con que se nos deleita, el show termina defraudando: tras varias horas viendo señores en cuclillas, vistiendo mallas, poniendo caritas y moviendo los codos para estirar los cables, nadie logra deshacer el maldito nudo. Y, finalmente, se utilizan unas tijeras. Una resolución inesperada, sí, pero un tanto abrupta y facilona. Esta vez, el Circo del Sol se ha planteado un reto que hasta para ellos resulta imposible.

Si el montaje tiene éxito, la idea del grupo es aprovechar la experiencia adquirida con los cables para atreverse a tender una lavadora en un espectáculo que podría llamarse “Centrifugalia”.

Lo mejor: el Circo del Sol pone al fin los pies en el suelo.

Lo peor: no consiguen deshacer el entuerto.

Valoración El Mundo Today: ★★★★★