Agentes de la Policía Nacional han detenido a Miguel Melón, de 34 años de edad, por provocar un incienso que podría haber afectado a toda la ciudad de Madrid y haberla convertido “en una gigantesca tienda ‘Natura'”. Según ha informado la Policía, los hechos sucedieron de madrugada, cuando un vecino de Lavapiés avisó a las autoridades a través del 112 porque, desde su domicilio, había observado cómo un individuo prendía fuego a una gigantesca varilla de incienso en medio de la calle. 

La actuación de la Policía no impidió que los aromas exóticos se propagaran con rapidez, llegando a afectar a varias decenas de personas, algunas de las cuales han declarado que, debido el fuerte olor a frutas y vainilla, el ambiente era completamente irrespirable en varias manzanas a la redonda.

De haberse quemado entera la gigantesca varilla de incienso, las buenas vibraciones y el relax podrían haber sumido la ciudad en el caos. “Los madrileños, más bien acostumbrados al exabrupto y al olor a fritanga, quizá no habrían sobrevivido a ese ambiente de relajación oriental con toques de feminidad”, explica el jefe de bomberos.

De hecho, algunas de las personas que respiraron los humos empezaron a acurrucarse con mantas por la calle y a leer a Paulo Coelho mientras tomaban té. “Se sentían peligrosamente hogareñas y espirituales”. Una persona entró en una tienda de menaje y compró todos los infusores de té disponibles al grito de “¡No hay ninguno definitivo! ¡Todos fallan por alguna cosa u otra!”.

“Me sentía en comunión con mi alma y con el alma de los que estaban allí, como un río de energía que transportara nuestras mentes hacia el cosmos. Y luego recuerdo que estuve leyendo poesía hindú. Fue horrible, no era dueño de mí. En una ocasión, incluso mi alma se salió de mi cuerpo y pude verme a mí mismo debajo, convertido en gilipollas”, comenta un testigo afectado.

Al lugar se trasladaron los bomberos y la Policía municipal, que lograron hacerse con el control del incienso a las 13:15 horas. No hubo que lamentar daños materiales y las personas que se vieron afectadas por una ola de relajación que les hacía sentir en comunión con el cosmos fueron vueltas a la realidad por parte de los agentes  “a base de hostias bien dadas con la mano abierta”. Otras, sin embargo, tendrán que ser sometidas a aromaterapia. Miguel Melón, el individuo detenido, ya intentó en una ocasión ahogar a varios ciudadanos con una enorme infusión de Rooibos e incluso hace dos años envió una bomba de tofu a varios medios informativos.

Este enorme incienso fuera de control no ha sido el único incidente fuera de lo común: hace unos días, en el transcurso de un debate del programa “Al rojo vivo”, un tertuliano lanzó un discurso muy incendiario que redujo a cenizas a su contrincante.