Al gigante informático Microsoft se le ha acabado la paciencia: a partir de ahora, aquellos usuarios que, haciendo caso omiso de las advertencias, retiren sus dispositivos del ordenador de forma no segura, deberán responder ante la justicia. “Son muchos años avisando e indicando cómo hay que expulsar las memorias USB del ordenador. Y mucha gente sigue desenchufándolas directamente, a lo bestia”, lamenta la empresa en un comunicado. 

Microsoft también retirará la licencia a estos clientes “que les hacen a nuestros productos cosas que nunca harían a los de la competencia”, dice la marca en una clara alusión a los ordenadores de Apple.

“Son los que luego pegan a su mujer”

La compañía de Redmond insiste en que “la situación es especialmente escandalosa cuando el cliente ha adquirido un nuevo ordenador y trata al viejo con un desdén intolerable. Lo tiene días encendido y luego lo apaga a lo bruto, o deja de actualizar el antivirus porque, total, qué más da si tengo el otro PC, el bonito, el nuevo. Este tipo de personas son las que luego engañan y pegan a su mujer”, argumenta uno de los ingenieros que trabaja en Microsoft desde hace 17 años y que se toma estas negligencias “como un insulto personal a mi trabajo y al de todos mis compañeros”.

Microsoft avala su ofensiva en varios estudios psicológicos que confirman que “el modo en que tratamos al ordenador dice mucho de cómo nos relacionamos con las personas. Negarse a enviar un informe de errores cuando un programa ha fallado es comparable a apartar la mirada cuando una anciana cae al suelo en plena calle”, asegura la psicóloga Ruperta Hillard, experta en el acoso a Windows Millennium Edition, un sistema operativo “especialmente maltratado en la historia de la tecnología”. Hillard recuerda que “uno no puede estar en contra de la eutanasia y luego apagar de cualquier manera el ordenador”.

15 años de cárcel por esconder un portátil en un sótano en modo hibernación

Microsoft cita como precedente el caso de Jonas Birlasher, más conocido como “el monstruo de Lenovo”, que escondió durante tres años un portátil en modo hibernación y sin posibilidad de conectarse a Internet. Cuando el aparato fue rescatado, tardó más de dos horas en salir del letargo. “Ahora la víctima está en un centro de rehabilitación, practicando con funciones básicas como copiar y pegar o liberándose del horror vivido con dibujos estremecedores que hace con el Paint”, declara Hillard.