Los niños de San Ildefonso están enamorados. La afortunada se llama Anabel, tiene diez años y lleva saliendo con ellos desde hace varias semanas. “Alquilaron una sala de cine para ir a ver todos juntos la última película de Disney y allí se dieron el primer beso, todos muy nerviosos, esperando turno en fila india. Ninguno de ellos prestó demasiada atención a la pantalla”, explican los padres de San Ildefonso, que aclaran que “es todo muy inocente, quedan para cantar y le enseñan las bolas”.

No deja que la toque el gordo

Las madres de San Ildefonso creen que es precipitado hablar de noviazgo pero reconocen que con esta niña “nos ha tocado la lotería”. Anabel es, según ellas, muy cariñosa con los niños y tiene el carácter suficiente para no dejarse avasallar. “No dejó que la tocara el gordo”, explican, como muestra de que “tiene claro lo que quiere y lo que no”.

Cada tarde, los niños pasean agarrados del brazo de Anabel por el parque del Retiro, donde acostumbran a alquilar las veinte barcas del estanque. “Es divertido ver cómo se van pasando a la niña de un bote a otro, como si fuera un porro”, dice el encargado.