Mark David Chapman, autor del asesinato del músico John Lennon en 1980, ha manifestado su deseo de encontrarse con Paul McCartney “para comentarle un asunto”.  

Aunque sigue encarcelado en el correccional de Attica, Chapman aprovecharía un permiso de tres días que le ha sido concedido “para pasar por el garaje de mi hermana a recoger una mochila con cosas y luego iría al encuentro de McCartney, allí donde le fuera bien que nos viéramos”, ha explicado. McCartney, a través de su agente, ha preguntado “si no me lo puede comentar por teléfono”, a lo que Chapman ha respondido “No, qué va”.

“Puedo esperar en el portal de su casa”, sugiere el asesino

El exbeatle sigue en plena promoción de su disco “Kisses on the Bottom”, por lo que insiste en evitar un encuentro “que ahora me resulta complicado por motivos logísticos”. Chapman replica que “su compañero Lennon también estaba en plena grabación y por eso le esperé en el portal de su casa. Si McCartney prefiere que nos veamos en la puerta principal de su residencia en East Hampton, me parece bien. Ya tengo su dirección exacta, me sé sus horarios de entrada y salida, y no tardaría más de cinco minutos. Lo que le tengo que comentar es rápido pero tiene que estar él, es importante”.

El músico cree en la reinserción “pero voy muy liado”

El abogado de Chapman asegura que su representado “ha aprendido de sus errores porque confía, como cualquier demócrata, en la reinserción, esforzándose día a día para mejorar, y lo que necesita ahora son refuerzos positivos, sentir que la sociedad no le da la espalda como a un apestado”. Paul McCartney considera que “esto está muy bien” y confía en que el encuentro pueda producirse “en un futuro, vía Skype, por ejemplo”. Chapman ha declarado que “lo del Skype es una buena idea pero no podrá ser porque el programa me da error”.

El asesino le pide a McCartney “que se tranquilice, que haga su vida. Yo pasaré igualmente por el garaje de mi hermana para recoger mi mochila donde guardo unas cosas y seguro que encuentro un hueco para verle, porque siempre pasa que se anula una cita o se retrasa un vuelo y te quedan unos minutos preciosos con los que no contabas”.