La Organización de las Naciones Unidas ha alertado hoy de que la plaga de elefantes que azota Botsuana desde que el rey no caza en este país podría alcanzar otras regiones como Sudáfrica y, a la larga, llegar incluso a Europa. 

En Botsuana, los enjambres de elefantes ya han acabado con el 90% de los cultivos del país y los animales se han habituado a convivir en los núcleos urbanos.

Los gobiernos africanos, atemorizados, llevan semanas solicitando a España que se le dé permiso a don Juan Carlos para que retome la caza de elefantes “y vuelva a situarse en el lugar que le corresponde en la cadena trófica de la Sabana antes de que todo el ecosistema africano se desmorone”.

El rey y su rifle de cazar elefantes ocupaban un nicho ecológico esencial en el equilibrio de la Sabana

“El elefante se ha adaptado a compartir hábitat con Su Majestad el rey, acortando sus ciclos reproductivos para aumentar la población y sobrevivir al exterminio. Se había establecido una suerte de equilibrio trófico entre la presión reproductiva del elefante y el freno poblacional que suponían la furia homicida del rey y su rifle de cazar elefantes”, explica Konstabel Els, portavoz de Protección Civil de Sudáfrica.

Segun Els, “el rey de España se había integrado plenamente en el ecosistema de la sabana, situándose en la parte superior y actuando como una especie de carnívoro de tercer orden, por encima incluso de los grandes felinos. Ahora, sin Juan Carlos I, la población de elefantes se ha descontrolado y no podemos ponerle freno”.

Esquema de la cadena trófica africana, con el rey en el eslabón superior.

“Enciendo la luz de la cocina y los veo corretear en estampida para esconderse detrás del cubo de la basura o bajo la nevera”, explica una mujer de Johannesburgo cuya casa está infestada de paquidermos, ejemplo de hasta dónde se ha extendido la plaga de elefantes de Botsuana. “Mi marido pisó uno descalzo y nos dio mucho asco porque crujen muchísimo con esos huesos tan fuertes que tienen”.

Fuentes de la Casa Real han alertado de que don Juan Carlos -conocido entre la población local de Botsuana como “Demonio blanco de papada prominente que mata elefantes y abraza el suelo esporádicamente”- no tiene planeado ningún safari de caza en los próximos meses. Y menos desde la polémica que se levantó con su último viaje, en el que se lastimó la cadera, y por el que se vio obligado a pedir disculpas públicas a todos los españoles.

“Juan Carlos I para vosotros es un rey. Para nosotros es un dios. Y un dios no debe pedir perdón. ‘El que se cae’ es el elegido para acabar con esta plaga interminable y solo él puede ayudarnos”, concluye solemnemente Konstabel Els.