El Gobierno congelará a los empleados públicos de la Administración central del Estado en 2013, según confirman fuentes gubernamentales y sindicales. Los funcionarios llevan sin subidas salariales desde 2010, cuando el anterior Ejecutivo socialista les rebajó el sueldo un 5%. En los años siguientes se les congeló la nómina como medida de ahorro del Estado y ahora, viendo que los anteriores ajustes no son suficientes, se ha optado directamente por la criogenización “como alternativa legal al despido”.

“Aunque no todos, una gran mayoría de los funcionarios ha dejado de ser estrictamente necesaria para la Administración. Ahora vagan por los pasillos y dejan pasar el tiempo mientras consumen fondos del erario público. Como no se les puede mandar a casa, se les congelará para que al menos gasten el mínimo. La luz que consuma la nevera y poco más. Cuando el Estado requiera de nuevo sus servicios, se procederá a la descongelación”, explica el ministro de Economía, Luis De Guindos.

“Se descongelarán cuando se les necesite”

El ministro admite que es una medida “severa” pero recuerda que “los Presupuestos para el próximo año deberán contener un ajuste de más de 25.000 millones de euros adicionales para cumplir con el objetivo conjunto de déficit”.

La congelación de los funcionarios, que afectará a cerca de 590.000 empleados públicos de la Administración General del Estado, será supervisada por la Sociedad Española de Criogenización y la adquisición del material necesario se realizará tras convocar un concurso público en el que participarán fabricantes de renombre como Bosch, Siemens, Whirlpool o Zanussi.

“¿Y los cinco minutos para el bocadillo qué?”

La medida ha provocado quejas entre los funcionarios y en la oposición, que considera que la congelación es una manera de “escurrir el bulto y dejar el problema a las generaciones futuras”. Muchos empleados públicos creen que, una vez congelados, perderán derechos fundamentales “como el de la pausa para el bocadillo”. Amiliu Fainell, funcionario en la Diputación de Barcelona, advierte de que “si te descongelan, luego ya no pueden volverte a congelar porque la carne se estropea. Por lo tanto, olvidémonos de poder hacer descansos o de pausas para las vacaciones”.

De Guindos insiste en que “todo se hará de la manera más segura, conservando a los funcionarios en nitrógeno líquido y a temperaturas cercanas al cero absoluto. Les inyectaremos sustancias que impedirán la formación de cristales en el interior de los tejidos de sus órganos”. Funcionarios como Amiliu insisten en que “con estos tecnicismos solo pretenden seducirnos, pero muchos sabemos que no todo será tan bonito como nos lo pintan”.