Los esfuerzos constantes de Su Majestad el rey don Juan Carlos por mantenerse en pie empiezan a dar sus frutos: la Casa Real ha emitido un comunicado confirmando que el monarca lleva diecinueve días sin precipitarse al suelo ni sufrir percance alguno.

El éxito se debe no solo a la competente gestión de la ley de la gravedad por parte de don Juan Carlos, que se ha aplicado a fondo en dicha materia, sino también a las pertinentes recomendaciones de su equipo médico, que le ha mantenido tumbado el mayor tiempo posible. Las heridas de bala en la Casa Real se han reducido también un 40% gracias al racionamiento mensual de la munición, muy estricto en el caso de los menores, que solo pueden disparar cinco proyectiles al año.

“La relación de don Juan Carlos con el pavimento es de absoluta normalidad y en pocos meses el rey podrá atender asuntos de cabal importancia que no estén directamente relacionados con el equilibrio”, anuncia la Casa Real. La colaboración de los nietos de Su Majestad ha sido muy valiosa, añade el comunicado, puesto que “las infantas Leonor y Sofía le han enseñado trucos que tienen muy recientes porque no hace mucho también tuvieron que adquirir la capacidad de andar sobre las dos extremidades inferiores”.

El rey llegó a plantearse el cuadrupedismo

“La transición del cuadrupedismo al bipedismo fue uno de los mayores logros de la monarquía”, explica el biólogo Santos Terrades. Sin embargo, tras chocar contra una puerta, romperse la cadera y tropezar con un escalón, “el rey tiró la toalla”.

Doña Sofía: “Me negué a llevarle en brazos”

Terrades y su equipo lucharon para convencer al rey de que la monarquía española debía seguir apostando por el bipedismo: “Él insistía en que, desplazándose a cuatro patas, se mantenía mucho más estable sobre el suelo firme, y es un argumento sólido”, prosigue el experto. “Por suerte, un breve repaso a la historia de los homínidos y las molestias que el cuadrupedismo empezaba a provocarle en las muñecas le animaron a enfrentarse al miedo”.

El entorno del monarca también se mantuvo firme y apoyó a los expertos: la reina se negó a llevarle en brazos cuando don Juan Carlos se desanimaba e insistía en que está mayor para ir de pie. “España no puede permitirse un jefe de Estado que vaya a cuatro patas, mermaría nuestra proyección exterior en un momento ya de por sí difícil”, explica el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien visitó al rey cuando éste ya empezaba a andar mirando al frente. “Es un campeón y ha sabido sobreponerse a los tropiezos del destino. Sin duda, su ejemplo debe servir de inspiración a todos los españoles, especialmente a aquellos que no ven una salida a su situación”, concluye Rajoy.