Telefónica ha renovado el contrato a Iñaki Urdangarin hasta el 31 de julio de 2013 pese a los delitos que se le imputan: prevaricación, malversación, falsedad, fraude y blanqueo de capitales, por los que le pueden caer hasta 18 años de cárcel. “Pese a todo, es un buen cliente” admite la operadora, que tuvo que lidiar con las contraofertas de Vodafone, Yoigo y Orange, que se pusieron en contacto con Urdangarin para tramitar una portabilidad.

Actualmente, el marido de la Infanta tiene estrechos vínculos con la multinacional presidida por César Alierta: según informan desde Movistar, estos vínculos se concretan en una línea ADSL de 10 megas asociada a su contrato de telefonía móvil, el cual incluye llamadas gratuitas los fines de semana “a las que recurre frecuentemente para tratar con su abogado”. No se ha podido confirmar si Urdangarin disfruta también del servicio de televisión a la carta “Imagenio”, aunque fuentes cercanas revelan “grandes intereses por su parte”.

El Consejo de Administración de Telefónica, en el que figuran entre otros el ex jefe de la Casa del Rey Fernando Almansa, ha vivido con polémica la decisión de renovar al marido de Doña Cristina. “Hasta hace poco utilizaba casi exclusivamente la línea telefónica de su mujer, que como todo el mundo sabe es de Vodafone”, explica un trabajador anónimo de la compañía. El hecho de que tuviera “casi abandonado” el iPhone 4 que Movistar le regaló como premio a su fidelidad como cliente no sentó nada bien a los responsables de la operadora. Esto, sumado a su polémica relación con la justicia, puso las cosas difíciles. “Al final bastó con que Vodafone y Orange se interesaran por su línea para que Movistar quisiera mantener el contrato. Es más una cuestión de imagen que de dinero, porque Urdangarin debe unas cuantas facturas desde que su esposa dejó de cederle el móvil y tuvo que empezar a usar el suyo propio”, insiste la misma fuente anónima.

Usó sus contactos en el 1004 para obtener tratos ventajosos

Según parece, Urdangarin “tocó todas las teclas” para lograr una mejora de las tarifas asociadas a su contrato, dejando claro que mantiene su influencia en Telefónica pese al desgaste de su imagen pública. “Llamó al 1004 preguntando por Sheila Menéndez, que le había hecho una oferta hacía meses, y presionó amenazando con cambiar de compañía”, explican desde Movistar. Menéndez trabaja como teleoperadora en la empresa desde 2008 y ha hecho público en numerosas ocasiones su respeto por la monarquía española, especialmente a raíz de la rotura de cadera del rey, ocasión en la que se manifestó “muy hondamente preocupada por su salud y esperando que pronto se recupere y siga ejerciendo su mandato”.

Telefónica insiste en que Iñaki Urdangarin “es un cliente más” y niega la existencia de intereses ocultos. “Como somos más, pagamos menos. Él también. Paga bastante menos o no paga, pero como somos muchos de momento se lo puede permitir”, explican desde la empresa.