Los habitantes de Murcia han recibido hoy con vítores, cánticos y gritos la llegada de los primeros automóviles con motor de explosión. Siguiendo el ejemplo de otras localidades europeas, donde circulan coches desde hace años, los murcianos han querido reivindicar este medio de locomoción y acercarse a él de forma simbólica en una jornada que, según el alcalde, Miguel Ángel Cámara, “adelanta el futuro próximo de esta ciudad que mira al progreso pese a los recortes y el abandono que sufrimos algunas comunidades de este país”.

Los lugareños, entre atónitos y desconcertados, se han acercado a los casi veinte coches que han entrado en Murcia abriéndose paso a través de sus caminos de piedra. “Primero estaban recelosos pero luego hasta se han puesto a saltar encima de los capós y han escrito sus iniciales en la carrocería usando cantos rodados”, explica el alcalde, quien califica de éxito rotundo esta “prueba piloto”.

Los coches y los conductores han sido cedidos por Volkswagen España, que ha apoyado sin reservas la iniciativa de la ciudad, en la que espera vender algún coche dentro de unos pocos años. “Lo de hoy ha servido para que se les pierda el miedo a los automóviles y para que los murcianos, que son muy de ir a pie, comprueben el tiempo que se gana desplazándose a bordo de uno de estos aparatos”, ha declarado un portavoz de la empresa colaboradora.

“La bocina molesta y no hace puta falta”

Las impresiones que han causado los coches en los ciudadanos de Murcia han sido variopintas. “Son todos grises, digo yo que podrían hacerlos con algún estampado”, decía un vecino. Cuando uno de los expertos conductores alemanes ha hecho sonar el claxon a modo de saludo, la multitud ha reaccionado encolerizada. “¡No ves que hay niños, desgraciado!”, le han gritado unos espontáneos al tiempo que se defendían arrojando piedras y sillas al coche. El alcalde insiste en que no ha sido más que un incidente puntual. “Las bocinas no hacen puta falta, si hay que decir algo se saca la cabeza por la ventana del coche”, sentencia un ciudadano a quien el día con coches le parece “una pijada que nos distrae de los verdaderos problemas”.

Algunos prefieren “aquella moto que vino hace seis años”

Los murcianos aún recuerdan la llegada de una Mobylette en mayo de 2006, fruto de un despiste del motorista, que se adentró por error en la zona. “Aquel trasto sí estaba bien. Podías tenerlo en casa, al lado del fuego. Estos de ahora son muy grandes, hay que dejarlos en la pocilga con los gorrinos”, argumenta otro vecino de la localidad.

El éxito de la jornada ha servido para quitar el mal sabor de boca que dejó otra iniciativa pionera en una ciudad más al norte de la península: Valladolid. El “Día del socialista” celebrado en esta ciudad acabó a navajazos y exigió la intervención de varios agentes de la Guardia Civil.