Tras haber pagado 91,2 millones de euros por “El Grito” de Munch, convirtiéndolo en el cuadro más caro de todos los tiempos, el magnate norteamericano Leon Black se ha mostrado contrariado: “Hombre, digo yo que con la pasta que me dejé me lo podían haber dado enmarcado”, se queja Black, que teme que tendrá que ser él mismo quien le busque un marco al emblemático cuadro del expresionismo alemán y no entiende cómo es posible que las casas de subastas “no piensen en lo más básico, porque un cuadro sin marco no luce lo mismo” .

Que si la moldura, que sea buena, que si el paspartú, que si el cristal… suma un pico.

“Bueno, no pasa nada, me dije, ya lo enmarco yo. Pero es que lo llevé a una tienda y esto es un escándalo. Primero que si quiero un marco clip, un marco metálico o un marco de madera. ‘De madera, de madera’, les dije, que es un cuadro muy bueno. Me sacan ahí muchísimos marcos y cojo uno que me gusta así bastante grueso de madera buena, con prestancia, y unas molduras así como antiguas. Ahora a buscarle un paspartú… Me dijeron que como el cuadro es bastante grande me iba a hacer falta uno que se viera bonito. Que le vendría bien uno canadiense, que los hacen con menos ácidos, y se estropea menos la pintura. Pues nada, ponle un paspartú bueno. Hubo que pedirlo, porque tengo los sofás en rojo, y no era fácil encontrar el adecuado. Y luego el cristal. Que le cogiera un cristal invisible, que están mucho mejor, que los hay que pesan poquísimo y no reflejan la luz. ¡Total, que al terminar me dice la tía que 150 euros! ¡Por un único marco!. Me habré gastado noventa y sabedios cuánto en un cuadro, pero imbécil tampoco soy”, se lamenta el multimillonario, visiblemente afectado.

Finalmente ha optado por una opción más ajustada y que se adapta a su presupuesto: “Me lo llevé de allí, claro. Lo tengo aún en el tubo, porque paso de pagar esa pasta por un marco. Voy a echarle un vistazo a IKEA, que me dijeron que tienen los marcos bastante bien de precio, aunque creo que son un poco especialitos para las medidas”.