El agua de la piscina municipal de la localidad catalana de Ripoll ha cambiado súbitamente de color esta mañana, tiñéndose de un amarillo intenso y asustando a las personas que se estaban bañando en ese momento. “He notado como un calor repentino y un círculo amarillo se ha ido extendiendo desde una de las esquinas de la piscina, donde había dos bebés, hasta cubrir toda la superficie”, explica uno de los afectados. El socorrista ha ordenado el desalojo de las instalaciones y se ha iniciado una investigación que apunta directamente a las dos criaturas como causantes del inquietante fenómeno.

“No sabemos por qué pero esos dos bebés actúan como grandes bolsas de té. Al mezclarse con el agua, se inicia un extraño proceso de infusión que parece que tiene efectos relajantes. Al menos en los dos niños, que se quedan como extasiados”, explica Jueu Berguedà, responsable de mantenimiento de la piscina municipal Cal Frigopeu de Ripoll.

Los niños están siendo examinados por dermatólogos y expertos en pediatría. “Ni siquiera son hermanos, por lo que se descarta que se trate de algo genético. Es posible que hayan comido algo que les haga sudar algún tipo de enzima que reacciona con el cloro, pero no hemos encontrado nada raro de momento”, aclara uno de los médicos.

Con el agua ya renovada y sin cloro, los investigadores han colocado a los niños en extremos opuestos de la piscina y han podido comprobar asombrados cómo volvían a aparecer dos círculos amarillos en cada una de las esquinas. “Al llegar al centro, los círculos se han fundido en una sola mancha, convirtiendo la piscina en una especie de consomé diabólico”, dice Jueu Berguedà.

Pese a la preocupación de los padres y de los expertos, los bebés se encuentran perfectamente. “Están extrañamente relajados. Es posible que tengamos que extirparles parte del hígado”, sentencian los especialistas.