La restauración del “Retrato de la cuñada del artista”, cuadro que Pablo Picasso pintó en 1896, ha permitido descubrir otra obra pintada previamente en la que impera una gama ausente de colores. “Llevamos años desmontando lienzos y escaneando pinturas para encontrar detrás dibujos inéditos, y como tras este cuadro no había nada nos quedamos muy decepcionados”, explica Jaume Ezetrol, director del Museo Picasso. “Pero entonces pensamos: ¿Y si realmente hay un dibujo… pero es invisible? Y era eso, claro”.

Tras este primer descubrimiento, se han sucedido otros similares: son cuadros que a vista del ojo inexperto podrían parecer simples marcos que no enmarcan nada pero que, para los entendidos, podrían tratarse de pinturas de la etapa invisible del pintor malagueño.

“Si la etapa azul surgió porque Pablo Picasso estaba lleno de dolor y tristeza y necesitaba plasmar eso, su etapa invisible podría responder a un momento en el que al autor no le apetecía pintar. Por tanto, esta etapa invisible responde a esa no-pintura que Picasso optó por no-plasmar en un lienzo”, explicó Jaume Ezetrol a los periodistas que acudieron al Museo Picasso de Barcelona a no ver algunas muestras de esta etapa recién descubierta.

Hasta ahora se han desmontado treinta cuadros y tras todos ellos se han encontrado nuevas obras invisibles. “Esperamos encontrar bastantes más, siempre detrás de otros cuadros posteriores. Aunque también puede ser que las encontremos delante y que llevemos años viendo una obra descartada que el pintor usó como base para pintar una nueva pero invisible. Puede ser que las hayamos tenido ante las narices todo este tiempo y no hayamos sabido apreciarlas”, explica el especialista, que asegura que “podría haber miles o cientos de miles”.

“¿Cuántas pinturas puede haber? Podríamos estar pisándolas ahora mismo”

Por suerte, la mayoría de estas obras están enmarcadas, pero se sospecha que podría haber muchas otras abandonadas en desvanes “y que la gente haya tirado a la basura porque no tienen la suficiente delicadeza como para apreciar un Picasso”. De hecho, el director del museo tuvo que corregir a un fotoperiodista que, equivocadamente, empezó a fotografiar un simple marco que alguien había dejado por ahí y que no contenía ningún Picasso.

Al finalizar la presentación, Jaume Ezetrol reconoció que, en caso de encontrarse algún cuadro de esta etapa invisible sin enmarcar, será difícil delimitar “dónde empieza y dónde termina la obra”. Tras esa reflexión, cayó en la cuenta de que podría haber obras de Picasso “por todas partes, quizá aquí mismo, quizá estamos pisando alguna” y ordenó a todo el mundo que se quedara quieto y se descalzara, tras lo cual empezó a caminar despacio y estirando mucho los brazos, buscando nuevas obras.

En Sotheby’s, la casa de subastas de arte más importante del mundo, ya se han hecho eco del descubrimiento y empezaron, durante la misma mañana, a subastar obras de la etapa invisible de Pablo Picasso, la mayoría de las cuales fueron adquiridas por un falso jeque árabe que prometió pagar en billetes del Monopoly “edición invisible”.