“Supervacaciones con superexplosivos”, “Verano antipersona”, “Diviértete con Kalashnikov”… Las principales editoriales de Sierra Leona, Uganda y Siria ya han empezado a repartir su cargamento para la larga travesía veraniega. Existen cuadernos para niños soldado de todo tipo y los hay que vienen acompañados de juguetes o actividades en Internet, pero ¿hasta qué punto son eficaces? ¿Los cabecillas de las milicias comprueban en septiembre quiénes han llegado a completarlos? “Son una herramienta más, un material para poder repasar lo aprendido durante el curso, pero no son desde luego imprescindibles”, considera Joseph Kony.

El emblemático líder de la guerrilla ugandesa Ejército de Resistencia del Señor (ERS), que actúa en cuatro países africanos, añade que “Son más una demanda de las familias que de los profesores”.

Joseph Kony insiste en que las actividades de verano como decapitar gatos o “pegar cuatro tiritos después de comer” son útiles para “cubrir lagunas, reforzar contenidos y crear hábitos de muerte” siempre que sean “de vacaciones y no más deberes”. Añade que es importante que en septiembre los niños no vuelvan más cansados de matar y decapitar de lo que se fueron en junio.

Los expertos recuerdan que hay otros medios para mantener activa su sed de sangre

Las cosas que se aprenden no se olvidan y si se olvidan es que no se han aprendido

“Yo recomiendo integrarlo en la rutina como un juego, en la piscina o con los amigos… Y no decapitar gatos durante más de 45 minutos”, prosigue Kony, que reivindica el “descanso absoluto” de los chavales durante un tiempo. “No pasa nada, es incluso beneficioso que estén un mes sin hacer nada, es un reciclaje para el cerebro”, asegura, y reivindica las actividades prácticas frente a los cuadernillos. En la mayoría de ellos lo único que se incluye son ejercicios repetitivos: dibujos con la pregunta “¿Qué le sobra a esta persona?” en los que el niño tiene que señalar con un círculo las manos, los pies o la cabeza, según el caso. Tampoco escasean los ejercicios del tipo “Chango le pega dos tiros a una mujer indefensa y Kaguta cinco tiros… ¿Cuántos agujeros habrá en total?”.

“Es que son muchas horas de matar, muchos chavales recorren kilómetros con mochilas llenas de armamento pesado o se les obliga a comprar armas al inicio de cada temporada de guerra cuando lo interesante es que puedan usar las armas de sus hermanos mayores muertos en combate; lo que pasa es que hay todo un negocio detrás de esto”, se lamenta el guerrillero. A su juicio, “no es significativo” que los niños soldado completen o no un cuaderno de vacaciones porque septiembre es un mes de repaso de lo anterior y en un par de semanas ya suelen haber retomado el ritmo masacrando aldeas.