Un joven de 21 años fue asaltado ayer por la tarde en Barcelona por dos hombres de mediana edad (Juan Martínez y Abundio González). De camino a casa, el joven se encontró con dos ancianos desconocidos que caminaron hasta ponerse a su altura y le acorralaron contra una tapia para, acto seguido, empezar a explicarle, durante casi cuatro horas, anécdotas de cuando hicieron la mili.

El chico aprovechó un despiste de sus agresores para llamar a la Policía y poner fin a su calvario. “Primero uno que hizo la mili en África explicaba anécdotas de un tal sargento Muñoz y el otro iba asintiendo. Luego se turnaban y el otro explicaba anécdotas de cuando se emborrachó en una guardia y meó en la rueda de un carro de combate. Me dijeron que se dice así: carro de combate. Tanque, no. Carro de combate”, repite el joven como poseído por un mantra. Ha señalado a los agentes de la comisaría que, durante la agresión, llegó a desmayarse y notó cómo estos hombres seguían hablándole del sargento Muñoz, sin importarles que hubiera perdido el sentido.

Los asaltantes fueron detenidos y han pasado a disposición judicial. Algunos de los policías también han tenido que soportar anécdotas de la mili durante el traslado, por lo que el juez ha ordenado amordazar a los delincuentes.

 Estos asaltos pueden ocurrir en el seno familiar

Este tipo de asaltos, cuyo único objetivo es encontrar oyentes para anécdotas inacabables, son cada vez más frecuentes. La psicóloga Laura Desleal ha atendido a algunas de las víctimas. “Muchas veces la persona agredida, casi siempre muy joven, escucha todas esas historias de camaradería, de hombría, de virilidad desaforada… y comprende que no es un hombre de verdad, como los de antes. Y entonces siente vergüenza por no haber hecho la mili y no le cuenta a nadie que ha sido asaltada”, explica. “Y no solo no se denuncia, sino que lo más grave es que estas agresiones ocurren en el mismo seno familiar. Puede ser un familiar cercano quien acorrale a alguien para contarle anécdotas de la mili. Un tío o un abuelo incluso. A veces durante una sobremesa y con más gente delante que no hace nada para evitarlo”.

[box]Peleas por el territorio

Juan Martínez y Abundio González no son los únicos asaltantes fichados en Barcelona: estas últimas semanas se ha recrudecido la lucha entre diversos grupos que acorralan a víctimas para “darles la brasa”. En concreto, además de veteranos de la mili, se conoce la existencia de un gran grupo de argentinos que acorralan a sus objetivos para hablarles de poesía y de un grupo de ancianas que asaltan a los “skaters”, les remiendan los agujeros del pantalón y los peinan.

“En el caso de los grupos de gente mayor, el creciente número de asaltos se debe a que, con la crisis, apenas hay obras en la vía pública. Muchos grupos de ancianos se sientan en los bancos a observar las reformas del Gobierno, pero una reforma es mucho menos vistosa que una obra”, explica la psicóloga Laura Desleal, que también ha atendido a un ‘skater’ que fue asaltado por una anciana. “Vino llorando, le habían lavado el tinte del pelo y llevaba hasta colonia”.

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