Poco a poco van trascendiendo nuevos detalles sobre las negociaciones llevadas a cabo por el Gobierno con el fin de lograr apoyo externo para el sector financiero. El periódico económico “Financial Times” confirma que Mariano Rajoy presionó al Eurogrupo para obtener una línea de crédito para los bancos con condiciones favorables, pero asegura que la presión consistió en “hacerse el cojo para dar pena”.

Esta versión de los hechos está refrendada por recientes declaraciones del primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker: “Se incorporó dos minutos tarde a la videoconferencia y lo hizo muy lentamente, mostrando una leve cojera. Antes de sentarse perdió el equilibrio y, cuando uno de sus asesores intentó sostenerle, Rajoy dijo ‘No, gracias, no necesito ayuda. Puedo yo solo'”. Juncker cree que era un detalle “muy calculado” porque si no, añade, “no se habría dirigido a su ayudante en inglés para que todos le entendiéramos”.

Varios miembros del Eurogrupo se mostraron sorprendidos cuando, al cabo de unas horas, comprobaron que Rajoy se dirigía a los españoles en pie desde un atril y sin aparentes problemas de movilidad. “Luego saltó directamente durante el partido de la Eurocopa y al resto de socios nos faltó tiempo para llamarnos al móvil preguntándonos qué se había creído ese señor”, insiste el mandatario luxemburgués. El Gobierno ha asegurado a través de un comunicado que las apreciaciones de Jean-Claude Juncker son “meramente subjetivas” y que en ningún momento se dijo de manera oficial que Mariano Rajoy tuviera problemas físicos. “Si alguien fingió algo en reuniones con el extranjero fue el anterior presidente, que se hacía el tonto sistemáticamente”, sentencia la nota del Ejecutivo.

Ofreció Cataluña como aval

El “Financial Times” no se conforma con destapar lo de la cojera. Añade también que, en el transcurso de la negociación, varios socios del Eurogrupo preguntaron a Rajoy qué estrategia contemplaba en el caso de que, en un futuro, los bancos se declararan en quiebra y no devolvieran el crédito europeo. “Aseguró que España contaba con una próspera región, Cataluña, que estaba dispuesto personalmente a ofrecer como aval”, declara Juncker. Finalmente, esta opción se descartó “al considerar que no ofrecía garantías jurídicas y políticas de ningún tipo”.