Una pareja de ancianos ha encontrado esta mañana un gato de peluche estampado contra el cristal de un coche, encerrado en el interior del vehículo y a punto de perder el conocimiento. El coche, un Suzuki de color gris, estaba aparcado en un centro comercial de Alcorcón y su propietario aún no ha sido localizado. Nada más ver al animal, los ancianos han avisado al encargado de seguridad del centro, que ha llamado a los bomberos. Éstos han forzado la puerta del coche y han tardado más de veinte minutos en despegar al gato del cristal.

“Lo estamparon con unas ventosas pegadas a las extremidades de la víctima. Una verdadera salvajada”, explica un agente. El animal está “mejor, pero sigue con la misma expresión desencajada” y las autoridades buscan sin descanso al autor de la sádica agresión.

“Con el calor que hace, el bicho no hubiera aguantado mucho más”, insisten los bomberos que, tras inspeccionar el vehículo, han encontrado la cola de un conejo colgada del retrovisor. “No augura nada bueno”, explica la Policía, que intenta localizar el resto del conejo debajo de los asientos del coche y en las inmediaciones del lugar. “Alguien que estampa un gato contra el cristal de un coche es perfectamente capaz de desmembrar un conejo”, sospechan los agentes.

Una pegatina de “Bebé a bordo” anuncia atrocidades mayores

La parte posterior del Suzuki luce una inquietante pegatina con la inscripción “Bebé a bordo”. Los expertos creen que “estamos ante un asesino en serie que firma sus crímenes de forma macabra. La cola del conejo, la advertencia de que hay un bebé en el coche… Vamos a desmontar el automóvil pieza a pieza hasta dar con el pequeño”.

La protectora de animales PETA, a través de su portavoz en España, Dolores Parmalat, ha mostrado su repulsa ante lo ocurrido y ha pedido a los medios de comunicación “que no difundan las imágenes macabras del animal estampado por respeto a su intimidad y para no provocar el efecto contagio”.