El sadomasoquismo, la práctica sexual de los que gozan humillando y siendo humillados, se ha generalizado para pasar de ser una práctica marginal a un hábito extendido. Sin embargo, son muchos los que se han decantado por una nueva tendencia cada vez más en boga: el sadomasoquismo moderado, en el que no se busca castigar físicamente al “dominado” sino lanzarle comentarios que, tal vez, podrían molestarle en según qué circunstancias.

Martina y Javier (nombres en clave) llevan algún tiempo practicándolo. “Me encanta cuando me gritan ‘Dime que siempre he tenido muy mal gusto con las corbatas’ y yo se lo grito mientras sopeso pausadamente atarle a la cama. Nos ponemos los dos a cien”, explica Marina. “Pero no me ata porque yo ya me agarro a la cama muy fuerte, aunque a veces hace comentarios de soslayo que dan a entender que sí me va a atar… se pasa un montón a veces”, añade Javier entre risas.

“No se trata de insultar, se trata de dejar ‘to rallao’ al otro”

Aquellos que quieran iniciarse en el mundo del sadomasoquismo moderado pueden hacer uso del siguiente listado de frases, probadas por Martina y Javier, que pueden infligir un daño emocional leve a la pareja sexual durante el coito. En todo caso, los “amantes” deben proferirlas a voz en grito para que los vecinos sepan que gozan de una vida sexual absolutamente salvaje.

  • Gestionas mal los conflictos en el entorno laboral.
  • Estás muy blanco.
  • Tienes el pelo un poco demasiado graso quizá.
  • Tu espalda no es especialmente bonita y hay gente, no yo, que podría no considerarla atractiva.
  • Cuando te digo que me gusta planchar no es verdad, es porque tú lo haces regular.
  • Tu imitación de Chiquito es mediocre.
  • Has sido un chico malo y has tomado decisiones financieras algo torpes en los últimos años.
  • Alguien debería ser más expeditivo con su vida profesional.
  • Tu salsa carbonara podría ser mejor. ¡Y ahora voy a golpearte las nalgas con un espagueti cocido!

Martina señala también que, como en cualquier otra práctica sadomasoquista, debe contarse con una palabra clave que sirva para detener el juego en el momento en el que el sumiso considere que no puede aguantar más. La clave podría consistir, por ejemplo, en “¿Podrías ser un poquito más amable, no crees?”.

En cualquiera de los casos, como recuerda la “dominatrix”, “es aconsejable permanecer con los calcetines puestos porque puede refrescar y si los pies están fríos todo el cuerpo está frío y es preferible prevenir un resfriado, lo cual hace que lo pases mal y aquí se trata de pasarlo bien entre dos adultos que dan su consentimiento”.