Pilar Guzmán, de 52 años, ha sufrido un extraño incidente mientras se encontraba en su domicilio de Salamanca “haciendo la faena”. Al parecer, y según su propio testimonio, se ha dirigido hacia la cocina con determinación y, una vez dentro, ha olvidado por completo para qué ha ido allí.

“Y me vi con el cajón de los cubiertos completamente abierto y sujetando el paño con una mano. Y me dije, ‘Pili, estás pallá’, pero es evidente que esto ha sido alguien que ha manipulado mi mente”, explica.

Pilar, que aún se encuentra en la cocina intentando recordar qué ha ido a buscar, ha llegado a la conclusión de que no es ella quien está “pallá” sino que algo o alguien ha manipulado su mente “como cuando mi hijo el pequeño me borró la cinta con episodios de ‘Farmacia de Guardia’ para grabar otras cosas encima o como en aquella película de ‘El Príncipe de Bel Air'”. Diversas autoridades han acudido a la cocina de Pilar para tratar de descubrir qué ha podido ocurrir “y hallar al culpable si es que lo hubiera”.

Se recurrirá a la hipnosis

Reconstrucción.
Los policías que se han personado en el domicilio de Pilar están en estos momentos reproduciendo la escena de ella limpiando el polvo, a ver si se le ocurre ir a la cocina “a por algo, sea lo que sea”. En todo caso, no han hallado explicación razonable de por qué una persona completamente normal puede olvidar algo que ha ido a hacer a otra habitación. “¿Quizá vio allí algo horrible que su mente traumatizada se ha visto obligada a olvidar… ¿o quizá debemos hablar de una ‘mano negra’ que ha manipulado sus recuerdos? No descartamos nada. Lo malo es que desde arriba ya nos han dicho que no sigamos escarbando en esto porque no tiene importancia. ¿Es eso o es que hay gente de muy arriba metida hasta el cuello?”, explica el teniente Mongollón, encargado del caso. Y va susurrando “Gente de muy arriba” mientras señala para arriba.

Pilar, mientras tanto, admite que “entre mi marido, mis hijos, la abuela y mis nueras, que son otras que tal” es posible que ande algo despistada pero que eso no explica lo que le ha ocurrido esta mañana. “Una vez dejé la aceitera en la nevera. ¿Por qué habría obrado yo de una manera tan misteriosa? Por ejemplo, otra vez quería llamar al médico y cogí el teléfono, y como por instinto y empujada por una fuerza ajena a mí, llamé a mi hermana como sin querer. Algo está ocurriendo aquí y quiero descubrir qué es”, sentencia.