Andrew Bladd, ingeniero del Massachusetts Institute of Technology, lleva años trabajando en una máquina del tiempo y, tras muchos esfuerzos infructuosos, ha logrado invertir el continuo espacio-tiempo a través de un sistema revolucionario. “Al fin he logrado materializar mi sueño: ahora podré comer pan del día siempre que lo desee”. Obtener pan del día sin salir de casa es, pues, el objetivo principal de su invento y el uso exclusivo que le va a dar.

“Ya sé que viajando en el tiempo se abre un sinfín de posibilidades y toda la polla, pero no es menos cierto que el pan de hoy en día enseguida se estropea y es algo que siempre me ha tocado mucho la moral”, explica el científico.

“También viajaré al futuro para no esperar a que se descongele la pizza”

“Comer día tras día la misma barra de pan tierno y humeante: a eso aspiro en mi vida y eso es lo que voy a hacer”, insiste. En su opinión, emplear la máquina para otras cosas sería “fliparse” y, según él, “si quiero fliparme me voy al cine a ver Men In Black 3“.

Aunque cree que es un plan “mucho más ambicioso y que quizá ni siquiera hace falta”, Bladd cree que viajará al futuro para no tener que esperar a que la pizza precocinada se descongele. “Esa sensación horrible de sentir el estómago vacío y ver que la pizza aún está congelada no es admisible en una sociedad avanzada”, sentencia.