Alfonso J., veterano agente de la Guardia Civil, fue atacado el pasado viernes en Valladolid por una paloma común cuando realizaba en solitario labores rutinarias de supervisión. “Mis competencias no revestían en modo alguno gravedad ni especial atenciones cuando de repente oigóse el palomo este pasar rozándome el tricornio y emitiendo un desafiante rumor burlesco, animal”, explica el agente. Tras rozar a Alfonso J., el ave se plantó frente a él con el pecho erguido “chulescamente picando el suelo público, esperando reyertas”. 

Instintivamente “y movido por la conciencia inmediata del deber de profesión”, el guardia civil sacó la pistola de la cartuchera y apuntó al animal “en el entrecejo mismo y exigiendo legal rendición”. La paloma ignoró tanto la pistola como los gritos de la autoridad y levantó el vuelo hasta alejarse “dos o tres metros, cuatro lo más, agachando el cuello para mostrarme el ano en contrapartida, a lo que respondí con varios tiros en el aire que alejaron a la bestia otros tantos metros, siendo aún visible por mí aunque con el ano ya en posición reglamentaria”.

Alfonso J. pidió a los transeúntes que abandonaran “el lugar de autos” y llamó a los refuerzos. “En desgracia el objetivo aprovechó ese tiempo para eludir la amenaza, escondiéndose primero tras unos arbustos y luego volando ya en completitud a una altura superior a cualquier alcance posible no habiendo apoyo alguno en ese momento por parte mía, como lógicamente se supone tratándose de una inspección rutinaria la que en aquellos momentos me encontraba realizando y como anteriormente díjese”.

En estos momentos, varios agentes siguen buscando al animal en las calles y arbustos de Valladolid y alrededores. “Hallámonos protegiendo principalmente zonas de esparcimiento infantil y por supuesto la iglesia, amén de colegios y otros enclaves de prioridad uno. Probablemente ejerce su actividad solitariamente pero presenta capacitación para el liderazgo y no teme bala alguna salvo quizá el ruido, que aún así no amedrenta al animal fomentando cambios en su actitud, la cual hace que al menos yo no descarte su estado ebrio o psicológicamente desequilibrado puesto que nunca nadie ha mostrado en mis años de experiencia una actitud tan temeraria en presencia de un agente con uniforme y en posesión de arma cargada y dispuesta, como era el caso y de lo cual ella sin duda era conocedora ya desde el primer momento”, declara Alfonso J., que ha decidido “presentar parte y llevar personalmente a cabo la indagación”.