La Dirección General de Tráfico (DGT) anunció ayer que a partir del 1 de junio los “enfants terribles” ya no podrán circular por las carreteras españolas. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir el número de siniestros que tradicionalmente ha provocado este colectivo. Según la DGT, un “enfant terrible” al volante supone un riesgo no solo para su propia seguridad sino para la de otros conductores y viandantes. Las maniobras contracorriente, las velocidades tempestuosas y el gusto por circular por los márgenes de la red vial han sido las señas de identidad en la conducción de un colectivo que presume de no casarse con nadie.

Varias decenas de cineastas incorregibles y escritores malditos se manifestaban a última hora de la tarde frente a la sede de la DGT para mostrar su indignación ante lo que consideran una medida “injusta y arbitraria”. “La DGT solo conseguirá provocar el efecto contrario ya que ahora lo irreverente es la prudencia”, aseguraban. “Quieren que paguemos ‘enfants terribles’ por pecadores”.

Las sanciones irán desde los 600 euros de multa para las infracciones leves, como adelantamientos mordaces o cambios de sentido alegóricos, hasta la retirada del permiso de conducir para las más graves, como no dejar títere con cabeza.

Campaña de sensibilización

La DGT pondrá en marcha la campaña “Adocénate” con el propósito de que los “enfants terribles” tomen conciencia de cómo afecta su comportamiento a la seguridad vial y decidan dejar de desafiar las convenciones y sumarse a una conducción “para todos los públicos”.

La reacción de los “enfants terribles” a la campaña de la DGT no se ha hecho esperar y anoche hacían público el manifiesto “Por una conducción de autor” en el que declaraban: “Somos conductores imprevisibles y nos gusta desafiar las normas. Un viaje no tiene por qué empezar siempre en el origen y acabar en el destino. ¿Por qué no empezar en el destino para llegar al origen? ¿Por qué no empezar en el destino, hacer una parada de descanso en el origen y terminar en suspenso?”.