Ricardo Guzmán y un plato de brócoli se encontraron ayer frente a frente a la hora de cenar. Ricardo, que pidió la anulación del encuentro y se fue a la cama sin cenar, prometió que volvería a enfrentarse al plato de brócoli hoy al mediodía. En un primer momento, Guzmán solicitó un rival de su nivel “como por ejemplo salchichas chisparritas con ketchup”, petición que fue denegada por su madre, quien insistió en que Ricardito debía comerse el plato “como un Pepe”. El ambiente en la cocina, según ha explicado el padre de Ricardo a la prensa, “era irrespirable”. Ricardo y el brócoli estuvieron mirándose a los ojos fíjamente y de vez en cuando el niño susurraba “estúpido, estúpido brócoli”.

Según el padre, el encuentro de vuelta no debería disputarse “por cuestiones de seguridad” pero la madre ha confirmado que éste tendrá lugar al mediodía de hoy.

Ricardo y el brócoli volverán a verse las caras en un escenario similar pero, tal y como se han apresurado a señalar algunos testigos (la hermana mayor de Ricardo), el entorno será mucho más favorable para Guzmán: “Al mediodía Ricardo come con su abuela, que es un rival fácil y le dejará marranear el plato y luego le freirá un huevo, como hace siempre”. Pese a las ventajas, este nuevo enfrentamiento podría suponer un duro revés para Ricardo, que la semana pasada se vio obligado a terminarse un lenguado pese a que todo parecía indicar que se saldría con la suya. “Mi madre jugó muy bien sus cartas y le prometió un flan para después, es la ventaja que tiene jugar en casa… Mi hermano evidentemente se vino abajo ante tal estrategia”, comenta la hermana.

El niño, pese a la presión que hay sobre él, se muestra confiado “aunque no hay rival pequeño” y asegura que “esto acaba hoy”.