La supresión de los contratos con indemnización de 45 días por año trabajado en los despidos improcedentes no será la única medida que adoptará el Gobierno en su reforma laboral. Además, el Consejo de Ministros, que está reunido en estos momentos, ha acordado que una sola mirada del empresario sea suficiente para proceder al despido de un empleado. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha aludido “a la riqueza del lenguaje no verbal, que puede y debe tener reconocimiento legal”.

La intención de esta medida es librar al empleador de la necesidad de reunirse con el trabajador para comunicarle la mala noticia. Se agiliza así el proceso y se evitan también, según el Gobierno, “contextos en los que el empleado puede manipular con pucheritos, reproches y amenazas. Son reacciones comprensibles pero que en el fondo no ayudan a nadie”.

Según Luis de Guindos, “hay estadísticas que dicen que el 30% de los trabajadores en una gran empresa mantienen su empleo porque dan pena, y esto no es bueno para la competitividad ni para la dignidad de las personas”. No se descarta tampoco que las miradas del tipo “eres un hijoputa” puedan considerarse motivo de despido.

“Yo no sé exactamente qué implicación tiene a nivel legal la mirada de estar flipando en colores, pero es exactamente la que tengo en estos momentos”, declaraba Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, tras conocer la noticia. Fernández Toxo considera que “la creatividad del nuevo Gobierno a la hora de oprimir a la clase obrera es realmente encomiable” y anima a todos los trabajadores “a acudir a sus puestos de trabajo con antifaz, incluidos los controladores aéreos”.

Cursillos para aprender a mirar

Numerosos empresarios han mostrado su interés en la comunicación no verbal al saber que el Gobierno la tomará en consideración. “Yo estaría dispuesto a contratar a un ‘coach’ personal que fuera capaz de enseñarme a pedir un café sin tener que hablar. Algún empleado se ha quejado de mi brusquedad cuando grito ‘¡Café! ¡Café!’ pero reconozco que soy incapaz de hacerlo mejor”, explica el directivo de una importante multinacional. “No tener que hablar con las personas es cada vez más fácil gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación”, insiste el empresario, refiriéndose a los nuevos sistemas para realizar videoconferencias: “Despedir a alguien con la mirada está muy bien, pero si encima te ahorras el hecho de tenerlo delante, ya es perfecto”. El Gobierno admitirá también los bufidos o las frases que se dicen en voz alta y mirando al techo para que alguien en concreto se sienta aludido.