Decenas de agentes de la policía valenciana se han levantado esta mañana envueltos en un infierno de dolor y aturdimiento producido por las agujetas y el cansancio. El motivo de tan lamentable estado físico y mental no es otro que la jornada de protestas estudiantiles, durante el transcurso de la cual las fuerzas de seguridad tuvieron que mantener el orden empleándose a fondo. “Golpear cráneos con la rodilla no es precisamente la mejor manera de mantenerse en forma. Arriesgaron mucho, no puedes proteger a los demás si no cuidas de ti mismo”, explica uno de los médicos que ha atendido a varios de los agentes con agujetas. 

La Confederación Española de Policía, en un comunicado, ha lamentado lo ocurrido y admite que “hubo quien se extralimitó, forzando la máquina”. Ahora el reto de las autoridades, y en especial del jefe superior de la policía en la Comunidad Valenciana, es “contener a los agentes que sí están de servicio para que no vuelquen la rabia que les produce esta situación en las cargas, porque si lo hacen caeremos en un círculo vicioso y al final no quedará un solo agente sin fatiga muscular”.

Las redes sociales se han hecho eco de la situación y en Twitter la etiqueta “#prayforpolicia” se ha extendido como la pólvora. “Mucho ánimo, campeones”, podía leerse en las cuentas de muchos tuiteros. Incluso celebridades como David Bisbal aportaban su grano de arena para animar a los caídos en combate: “Nunca se ha visto el campus del Instituto Luis Vives tan poco transitado, ojalá que pronto se acabe la revuelta”.

Alumnos, padres y profesores han querido distanciarse “de los exaltados que creen que los agentes están para ellos solos”. De hecho, la repulsa que generan los participantes en las protestas es creciente: “Muchos de ellos huyen para obligar a los policías a correr detrás de ellos, provocándoles flato y quién sabe si algún infarto, porque no todos los agentes son tan jóvenes como ellos. Cuando veo a un estudiante cansando a un policía de esta manera me indigno igual que si le viera rompiendo un escaparate. Están dañando recursos que pagamos entre todos”, explicaba un testimonio de los enfrentamientos.

Ánimo, descanso y mucha glucosa

Las puertas de las comisarías valencianas se han llenado de ramos de flores con mensajes de ánimo para los agentes que están de baja. “Sin ti no es lo mismo”, escribía un joven de estética antisistema en el muro de un cuartel justo antes de recibir una patada en la boca. Muchos estudiantes reconocían que el tema de las agujetas policiales les ha producido “un bajón considerable”, hasta el punto de que se están replanteando el sentido mismo de las protestas. “Quizá lo más sensato sea esperar a que estén todos recuperados. Y luego gestionar un poco mejor los enfrentamientos. No es muy descabellado dividir las palizas en dos partes con un breve intermedio para beber agua y reponerse”, argumenta otro muchacho desde el Hospital Clínico, donde ha ido a visitar a uno de los agentes y, de paso, “a que me miren lo del derrame de ayer”.