El Ayuntamiento de Sabadell ha decidido sancionar al propietario del cine Proyecciones, situado en el centro de esta localidad, al saberse que ofrecía pases de películas con final feliz. “Al acabar la proyección una señora con acento oriental se te acercaba y te preguntaba: ‘¿Masaje ahí? Veinte euros, yo masaje ahí. Tú muy cansado de trabajar'”, explica un testimonio. Al parecer, eran muchos los clientes que acudían al cine con el único propósito de ser masturbados después de la proyección. El peculiar servicio no se anunciaba explícitamente y eran los propios clientes quienes hacían correr la voz. “Es sabido que mucha gente va al cine con la pareja para aprovechar la oscuridad de la sala y hacer ‘cosas’. Nosotros simplemente queríamos cubrir la demanda de aquellos que no tienen con quién ir al cine”, argumenta Pepe Mulú, director del Proyecciones.

Mulú añade que “si cierran estas salas el principal perjudicado será el cine catalán”, aludiendo al hecho de que casi el 60% de las películas proyectadas en sus cines son catalanas “porque recibimos una subvención y, al fin y al cabo, a nuestros clientes les da igual que proyectes un bodrio mientras tenga final feliz”. El resto de la oferta incluye éxitos de la factoría Disney.

La clientela del Proyecciones se muestra preocupada ante la posibilidad de que las autoridades prohiban el final feliz. “Siempre había aborrecido las películas románticas. El otro día me metí en el Proyecciones a ver ‘Tienes un e-mail’ y salí de allí enamorado perdido. Te pasas casi dos horas en tensión porque sabes que después del sufrimiento vendrá el giro final, el momento en el que el héroe logra su objetivo, pero esta vez el héroe eres tú y el objetivo es una buena paja”, confiesa uno de los clientes. “Y luego la gente flipa con la mierda esta del 3D. Que se vengan aquí si lo que quieren es una experiencia real”, añade.

Pepe Mulú asegura que luchará hasta el final para defender su modelo de negocio y, de hecho, planea programar un ciclo de cine iraní para masoquistas.