“Estaba gorda”. Con esta escueta frase, el director de la CIA, Leon Panetta, confirmaba esta mañana lo que hasta hace poco era un rumor: existió una “Spice gorda”. Las Spice Girls, el grupo de música pop de los noventa formado por cinco despampanantes chicas británicas, habría estado compuesto, pues, por seis mujeres. Los documentos presentados en la corte estadounidense el pasado viernes revelan que la Agencia Central de Inteligencia posee 52 fotos y grabaciones exclusivas que muestran a una “Spice” no muy agraciada de cerca de 93 kilos que, durante años, interesó esconder a la opinión pública. 

No muchos otros detalles han sido puestos a disposición de los medios, pues las imágenes son “TOP SECRET” y su liberación podría resultar perjudicial para muchas personas, “especialmente aquellas de treinta años que descubrirían que su adolescencia fue una farsa”. El hallazgo es el resultado de una solicitud de libertad de información por la que se demandó al Departamento de Defensa, que se negaba a hacer públicas las imágenes.

Poco más se sabe de la “Spice gorda”. Se llamaba Lindsay y acompañó al grupo en todas sus actuaciones, aunque fue ignorada sistemáticamente por los medios. Para muchos, que la CIA estuvo involucrada en ocultarla no es noticia, pero lo cierto es que no deja de ser relevante la confirmación de esa “teoría” a través de documentos oficiales. En 1995, un año después de la popularización del grupo, se decidió sacar a Lindsay a la luz. Una comisión inició la operación “Brócoli” mediante la cual se intentó que la joven artista perdiera 40 kilos y, convertida en la nueva “Spice pija”, pudiera suplantar a Victoria.

“La CIA eliminó digitalmente su aparición en todas las fotografías del grupo, algo similar a lo que hizo Stalin con sus competidores políticos”, comenta por teléfono Elena Antiers, expresidenta del club de fans del grupo. “Durante años fui cómplice de ese engaño. Un día recibí una carta anónima y me puse a analizar las fotografías. Al poco de empezar a investigar empezaron a pasar cosas raras. Recibí una nota en la que sólo ponía ‘Para antes de que sea tarde’. Decidí darme de baja del club de fans y desaparecer del mapa. Me alegro de que al final haya salido todo a la luz”. Antiers dice que ahora es el momento de investigar también por qué diversos periodistas de la desaparecida revista “Superpop” murieron en extrañas circunstancias. “¿Sabían algo?”, se pregunta.

Desde hace años, el exagente federal Michael Fredflare ha revelado en numerosos medios que fueron diversos gobiernos occidentales los que financiaron la película de las Spice Girls y que ésta fue rodada mientras varios agentes distraían a Lindsay con unos donuts. “¿Por qué se decidió utilizar millones de dólares de los contribuyentes para ocultar a Lindsay y no se decidió expulsarla del grupo? Hubiera sido más fácil, claro, pero le hubiera roto el corazón y eso es algo que ni la industria discográfica ni los gobiernos británicos ni estadounidenses podían permitir”, explica el exagente.