El pasado domingo nos dejaba una inusual imagen. Cientos de veganos se concentraban en las inmediaciones de la Plaza de las Ventas, esta vez no para exigir la abolición de las corridas de toros, sino para asistir a una de ellas. La asociación “El capote animalista” ponía en marcha con aquel evento su proyecto “Tauromaquia sin crueldad”. Juan Antonio Sepúlveda, creador y portavoz de la organización, explicaba sus objetivos: “La idea surgió cuando pensé que, si comemos chorizo y muslitos de pollo veganos, que mantienen el sabor pero sin el uso de carne animal, tampoco tenemos por qué renunciar a la tradición de la Fiesta Nacional”. 

Tras varios meses de estudios y pruebas con diferentes empresas especializadas en productos dietéticos, el esfuerzo daba sus frutos. Tres astados de la ganadería Vive Soy, compuestos por 600 kilos de tofu y diversos vegetales y legumbres, saltaban a la plaza para disfrute de los allí presentes.

La corrida transcurrió sin incidentes, entre vítores y aplausos, hasta que el segundo de los tres toros hirió de gravedad a un banderillero. “Al principio pensamos que se trataba de una cornada, aunque nos extrañaba, ya que aún no hemos conseguido que los cuernos de seitán tengan una consistencia similar a los reales” afirmaba Sepúlveda, “pero después de unos momentos de confusión los médicos confirmaron que el animal había caído sobre el banderillero en un momento de la corrida, y claro, se te caen encima 600 kilos de tofu y, por muy sano que sea, te hace una avería”. El herido fue finalmente derivado al Hospital de la Paz después de que el cirujano de la Plaza, vegano convencido, se negara a operarle de urgencia. “No voy a abrir a este hombre en canal, mis convicciones me lo impiden” declaró el doctor, que calificó su profesión de “locura de juventud”.

Cuando Gitanito de Soja, el tercer toro en saltar al ruedo, recibió el estoque, se dio una inusual estampa en celebraciones de este tipo. Más de 800 enfervorecidos veganos saltaban a la plaza y devoraban a dentelladas, en pocos segundos, el cadáver del supuesto animal. Sepúlveda ríe condescendiente cuando se le pregunta por el suceso: “Entiéndalo, son muchos años conteniendo la agresividad. Y al final ves 600 kilos de tofu corriendo de un lado para otro delante de tus narices y, sí, somos veganos, pero no somos de piedra”.

Mientras tanto, delante de la plaza, tenía lugar una concentración de frugívoros que protestaban por el uso de distintos tipos de lechugas y acelgas en la fabricación de los toros. Solo al final se dio un conato de violencia, cuando uno de los frugívoros intentó propinar un puñetazo a uno de los veganos taurinos. La situación no fue a más debido a que, antes de que su puño impactase contra la cara del vegano, el frugívoro se desmayó por el exceso de esfuerzo. Sepúlveda se mostraba apesadumbrado por tan desagradable incidente. “Son una panda de radicales. ¡Que se hagan ellos sus propios toros de cacahuetes! Ahora, que me da a mí que esto es más por motivos nacionalistas…” comentaba el taurino vegano, reacio a profundizar en tan punzante cuestión.

Ante el éxito de esta primera corrida ya hay programadas otras tres fechas de festejos, y desde “El capote animalista” estudian la posibilidad de organizar otras fiestas populares libres de crueldad, como el Lanzamiento de la cabra de brócoli, la matanza del cerdo de humus y el Toro de la Vegan.