Un estudio publicado por la Universidad de Milán sugiere que Leonardo Da Vinci podría haber pintado La Gioconda mostrando sus genitales a la modelo, que según la versión aceptada oficialmente era Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo. Hasta ahora, existían distintas tesis acerca de la enigmática sonrisa que esboza la mujer retratada. El pintor y escritor Giorgio Vasari apuntó que, mientras Da Vinci elaboraba el cuadro, “tenía gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para rehuir esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos”. 

Los expertos de la Universidad de Milán tomaron como referencia la hipótesis de Vasari y han acabado concluyendo que “la cara de la mujer coincide con la expresión que suele adoptar cualquier fémina cuando se le muestran los genitales con actitud festiva y jovial”. La investigación se sustenta en el análisis fisiognómico de numerosas voluntarias a las que los expertos mostraron sus genitales por sorpresa. “La particular sonrisa aparece en el 75% de los casos”, sentencia uno de los estudiosos.

“Es una expresión que se mueve entre el asco y el interés. Revela los matices de la sensualidad femenina, ese desear distante, ese rubor que a la vez censura y provoca. Cualquiera que enseñe el rabo en Chatroulette sabe de qué hablo”, insiste el doctor Abagnale, jefe de la investigación. Aunque los especialistas admiten que “no hay pruebas de que Da Vinci gustara de pintar en pelotas”, los datos empíricos que ofrece el estudio han sido tomados por muchos como “una evidencia inapelable”. Algunos historiadores del arte, como la feminista Carola Vincenzo, aseguran que la investigación es “simplista, ofensiva y típicamente masculina”. El doctor Abagnale, sin embargo, insiste: “A los escépticos y escépticas les digo que se pasen por mi despacho, que tengo algo gordo que mostrarles”.

La próxima investigación de los expertos de la Universidad de Milán intentará averiguar qué enseñó el artista noruego Edvard Munch a quien hiciera de modelo en el célebre cuadro “El grito”, de 1893.