El hombre más rico de España, dueño del imperio Inditex (Zara, Bershka, Stradivarius y otras cadenas pertenecen al grupo) ha anunciado que “cierra el chiringuito” con la intención de “empezar de cero otra vez”. Este gallego hecho a sí mismo, cuyos inicios se remontan a la fabricación y venta de batas de boatiné durante los años sesenta, quiere demostrar “a estos chavales de hoy en día” que levantar una de las mayores fortunas del mundo no es tan difícil. “Seguir así ya no era ningún reto. La rutina ha sido más fuerte y ya no me bailaba un gusano en la tripa”, dice.

“He conseguido un puestecito en un mercadillo de Lugo y empezaré por ahí. Lo de contratar chinos ya lo haremos más tarde, no hay prisa. Estoy emocionadísimo”, explica el magnate. Por ahora tiene empleadas a 15 mujeres que cosen desde casa. “No pienso sacarme ni el permiso de venta ambulante, a ver si me trincan. Es para añadir un poco de chispa al asunto, obstáculos y eso”. Aprovechará cualquier oportunidad para ponerse dificultades que hagan el proceso más interesante. “Esto es como cuando los chavales se pasan un videojuego y lo hacen otra vez en modo experto”.

Desde Inditex se muestran preocupados por el hecho de que una tienda de ropa tenga el mismo nombre que su principal marca. “Es normal que la llame así porque es su tienda, pero pone a Zara en una posición incómoda, sin duda”, explica un alto cargo de Inditex. Desde Zara son plenamente conscientes de que en unos años empezará a fabricar la misma ropa que ellos y puede que incluso a ocupar los mismos locales. “Ya veremos qué sucede. Si nos desmonta el chiringuito espero que nos vuelva a contratar a todos”.

Por lo pronto, el empresario está más que satisfecho con su nueva trayectoria profesional y vuelve a tener el corazón lleno de ilusión. “Amasar ingentes cantidades de dinero ya no era lo mismo que antes, al final aburre. En Zara ya lo hacíamos todo igual que el resto de la gente. Y finalmente solo te quedan dos opciones: aguantar un poco más o echarlo a suertes”, sentencia.