El Grupo Pascual ha decidido emprender acciones legales contra aquellos que se niegan a consumir productos lácteos aduciendo dificultades para metabolizarlos. La compañía asegura que, desde hace años, está siendo víctima de una campaña de desprestigio promovida por “un grupúsculo de intolerantes” que, según el fabricante, “prefieren culpar a la leche en vez de asumir como propia su incompetencia a la hora de realizar el proceso digestivo”.

Pascual promete ser implacable con “los intolerantes que presentan como problemática una sustancia que metabolizan hasta los perros”. El grupo está en contacto con otras empresas del gremio y es probable que éstas se sumen también a sus reivindicaciones. La defensa de la leche contra “el sectarismo de una minoría ruidosa” se reforzará con campañas en los medios de comunicación que animarán a la población a denunciar “a todos aquellos que se cagan en la leche”.

Pascual dice tener pruebas de que algunas personas “se dedican a vomitar aparatosamente después de ingerir alguno de nuestros productos para provocar la alarma entre la población”. Los abogados del fabricante creen que este sabotaje nace “de la envidia que sienten los intolerantes cuando ven que una empresa es capaz de hacer tantas cosas, y tan buenas, con una sustancia que sale de las tetas de las vacas”. Este sentimiento es, según Pascual, “especialmente fuerte aquí en España, país de envidiosos”. Como argumento, los abogados han recopilado expresiones típicas del castellano que denuestan a la leche sin motivo alguno. “Por culpa de este odio enquistado, culturalmente entendemos que es malo que te den una leche y en cambio pedimos sin miedo alguno que nos den un cigarro, con lo perjudicial que es el tabaco”, insisten los abogados.

Multas de hasta 600 euros por cagarse en la leche puta

Antes de emprender acciones legales a gran escala, el Grupo Pascual ya había denunciado individualmente a algunos intolerantes por difamación. En 2006, concretamente, un ciudadano de Almería fue condenado a pagar 600 euros a la compañía, que le acusó de haberse cagado públicamente en la leche puta. “Son actitudes vergonzosas que nuestra sociedad no se puede permitir. La tolerancia es el fundamento de la democracia y el odio que sale del intestino tiene que ser aplacado con la fuerza de la ley”, insisten desde Pascual.