Antonio Fibla, gerente de la empresa sevillana Ibérica Confort, ha sido sancionado por acudir a un encuentro con unos clientes a lomos de un becario. Sorprendidos, los asistentes a la reunión denunciaron el caso al Ministerio de Trabajo, que ha abierto una investigación. Aunque el becario no ha querido ofrecer declaraciones para no comprometer su situación laboral, el ejecutivo asegura que el joven no hizo nada en contra de su voluntad.

“Hace siete meses, el señor Fibla se rompió una pierna jugando al pádel y el becario se ofreció a ayudarle. Primero dejaba que se apoyara en su hombro para andar pero luego terminó llevándole a cuestas. Nadie ha visto caminar al jefe por su propio pie desde entonces”, explica un trabajador de la empresa. Fibla asegura que “he enseñado a este chaval lo que significa levantar una empresa. Literalmente. No doy un paso sin él. Ya me dirán si esto no es confiar en los nuevos talentos”, se defiende el empresario.

Ibérica Confort ha emitido un comunicado en el que lamenta “que se haya malinterpretado el estrecho vínculo que une a la dirección de esta empresa con quienes están empezando” y critica que en otros sectores los becarios “pasen las horas sin hacer nada, sintiéndose inútiles, y sin contacto con los puestos de responsabilidad”. Antonio Fibla insiste en que “el camino del aprendizaje se recorre pasito a pasito, con esfuerzo y sudor. Nadie dijo que fuera fácil”.

No es la primera vez que los responsables de la empresa reciben quejas. Se dice que el año pasado el director del departamento de Recursos Humanos pidió a su secretaria, de constitución robusta, que tapara con su cuerpo una ventana cuyo cristal se había roto. “La tuvo así varios meses, ocho horas al día, en pleno invierno”, confiesa un testigo anónimo. Fibla explica que “nuestro negocio es el confort y los que trabajamos aquí lo damos todo por el confort”.

Como prueba de buena voluntad, el ejecutivo ha pedido “a todas las chicas de la oficina que posen para un calendario corporativo que dedicaremos a nuestro querido Alberto. O Ricardo. Bueno, a este becario que me ha estado ofreciendo su apoyo durante todo este tiempo”.