
Después de más de 40 años de matrimonio, Marcelo dijo “basta”. Sucedió la noche de ayer, cuando su mujer, Rosario, acercó sus pies a los suyos pidiéndole tácitamente que se los calentara. En aquel momento, Marcelo se levantó de la cama y le dijo: “Esta noche no, ni hoy ni nunca más. Pongo fin a la opresión con toda la fuerza que Dios me pueda dar, pongo fin a tu tiranía gélida y monstruosa, nunca antes superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Hoy, Rosario, digo basta: ponte calcetines”.
En el momento en el que Marcelo verbalizó su malestar se hizo un silencio muy incómodo entre el matrimonio. “Ella fingió sorpresa, pero llevo años quejándome de una manera más o menos sutil, regalándole calcetines, mantas eléctricas… El año pasado, de hecho, me metía en la cama con un saco de dormir, pero ella empezó a meterse conmigo dentro del saco y no solucioné nada”, explica Marcelo. “Es cierto que quizá esta situación se hubiera arreglado con un poco más de comunicación, pero yo tengo mi manera de decir las cosas, soy un caballero”.
Marcelo dice que lleva demasiados años callando. “Pero ya no más. Es hora de acabar con esto. Ella tiene que entenderlo. ¿Cuál es mi aspiración? Victoria, victoria a toda costa. Victoria a pesar del terror, por largo y duro que pueda parecer el camino. A partir de hoy yo y todos los hombres que se sumen a mi causa dormiremos calentitos y sin ser sobresaltados por la fría alma de nuestras mujeres”, dice con los ojos brillantes mientras mira al infinito con la barbilla temblorosa.
Rosario, por su parte, se limita a decir que ahora que su marido no le calienta los pies apenas puede dormir. “No pegué ojo y no sólo por culpa de la violencia de la situación, sino porque tenía los pies helados. No dormía tan mal desde aquella vez que tuve diarrea y un ataque de hipo a la vez”, explica la mujer. Su marido también recuerda aquella ocasión. “Al menos dormí caliente, joder”, exclama.
Estoy contigo Marcelo. Cuarenta años son muchos para cualquier cosa, pero calentando pies…
Además del riesgo añadido de la clásica uña (de ella) mal cortada, que puede (“sin querer”) rasgarte tu fina piel del tobillo o un arañazo en el talón que…
Y encima, no se te ocurra quejarte.
¡¡Cuántos somos los que hemos deseado una buena diarrea, junto al ataque de hipo!!
(¡¡Genial Kike!!)
El final es apoteósico.
Rosario únete a mi y entre todos los demócratas conseguiremos que tus pies sigan calentitos (y yo pueda aprobar las matemáticas), esta injusticia y falta de solidaridad de clase ¡no se puede tolerar!
snif snif… me habeis emocionado… pero nadie va a tener piedad de la pobre Rosario!!
@Alvarito: ¿Te quieres acostar calentito?
Este tío lo que es es un fascisto de esos.
Soy un fabricante de mantas eléctricas y habéis perdido un lector.
Os tendrían que dejar los pies fríos por la noche, a ver si os reíais, malajes.
Me llena d eorgullo y satisfacción proponer a todas las mujeres mujeres que nos unamos! si no nos calientan -los pies- no hay cocido, ni colada, ni plancha, ni suelos fregados y que como ultima medida de presión miremos en el tv más grande de nuestras casas el primer culebron que tengamos grabado mientran transmitan Madrid-Barça y veremos quien se queda frio de pies a cabeza… !
“”"Victoria a pesar del terror”"” jajajaja
Mapi, yo te apoyo. Calentar los pies por la noche es un deber conyugal, qué digo, es EL deber conyugal, obligación ineludible de cada marido del mundo.
Líbreos Dios, oh, esposos de la Tierra, de las terribles consecuencias de que vuestras mujeres pasen la noche en vela elucubrando cómo vengarse de semejante afrenda… y con los pies fríos.
No dormía tan mal desde aquella vez que tuve diarrea y un ataque de hipo a la vez”, explica la mujer. Su marido también recuerda aquella ocasión. “Al menos dormí caliente, joder”, exclama.
Genial!
Soy un digestólogo especializado en ICH (Incontinencia Diarréica Hipogénica). Este enjudioso trastorno no se puede tratar tan a la ligera. ¿Habéis perdido un doctor?
diarrea con ataque de hipo, ¡¡¡¡genial!!!
EPIC FINAL XDD De todos modos mi pareja se llama Marcelo ¿Puede ser este articulo una premonicion? habeis perdido una fhdfhsiuhgf
Soy Rosario, he perdido la sensibilidad de los dedos de los pies!
simplemente…..ruego un minuto de silencio por este pobre hombre que seguro que fallecerá en el breve plazo de unas horas de un “accidente”. No se puede ni intentar levantarse antes el ser superior….
No entiendo la noticia
Soy Winston Churchill, y por plagio, habéis perdido un Primer Ministro.
Hay un truco para evitar esta situación. Basta que el hombre se deje las uñas de los piés largas y en forma puntiaguda. La mujer no se atreverá a acercarte sus gélidos pies.