SE LAVÓ LAS MANOS CON AGUA BENDITA
VÃctor Afonso, de origen brasileño, fue obligado ayer a abandonar la Iglesia de La Concepción, en Tenerife, porque “se estaba tocando el organillo durante la ceremonia en presencia de los demás congregantes”, advierte el capellán. Aunque Afonso considera que “el organillo también es de Dios”, las autoridades eclesiásticas le han prohibido la entrada al templo. La familia del acusado le defiende alegando que “VÃctor tiene esa manÃa y se toca de manera discreta, sin intención de ofender al Señor”. Hace dos años, la misma iglesia expulsó a una señora que fue sorprendida dándole un masaje relajante a la figura de Jesucristo crucificado. Sigue leyendo…