Carmela piensa volver a leer Internet el verano que viene. “He visto algunos vídeos muy por encima y merece la pena verlos otra vez y, además, seguro que hay cosas nuevas dentro de un año”, dice. Descarta, eso sí, volver a utilizar el ordenador regularmente dado que su nieto vuelve en seguida de vacaciones “y no se despegará del cacharro durante meses”.

La anciana, que recomendará a sus amigas visitar Internet durante el verano “que es cuando está más tranquilo”, esperaba encontrar más historias de amor y fotos de bebés “y no tanta teta y tanto gato, que a una le gustan los animalillos pero al final tanto animalico atontado cansa. Además yo soy muy de leer y las fotos, la verdad, ni me van ni me vienen. Yo básicamente lo que he hecho es mirar la letra, que es lo que me interesa. Ahora estoy muy informada de cosas como el iPhone 4 ese”.

Según el marido de Carmela, ésta suele devorar las revistas del corazón e, incluso, las etiquetas de champús y otros productos de consumo. “Se lee todas las informaciones sobre los tempranillos y los sabores afrutados en los vinos”, explica el hombre. “Yo soy más de ver la tele. Así que no sé de qué se sorprende tanto la gente: mi señora se ha leído todo el ordenador porque ella lee muy rápido”. Lo único que lamenta el esposo es que Carmela lea en voz alta, pues le fastidió la siesta.