Sandro Mayneda acudió ayer por la tarde a un domicilio particular para arreglar una instalación eléctrica y, sin previo aviso, empezó a mover las caderas de una manera muy sensual y frenética despertando la admiración de todos. “Sonaba música de James Brown y, cuando vimos que el señor bailaba, subimos el volumen y él comenzó a agitarse y a golpearse la cabeza contra los muebles marcando el ritmo, totalmente entregado”, explica uno de los testigos del suceso.
Sandro Mayneda, electricista de 62 años, acudió ayer por la tarde a un domicilio particular para arreglar una instalación eléctrica y, sin previo aviso, empezó a mover las caderas de una manera muy sensual y frenética despertando la admiración de todos. “Sonaba música de James Brown y, cuando vimos que el señor bailaba, subimos el volumen y él comenzó a agitarse y a golpearse la cabeza contra los muebles marcando el ritmo, totalmente entregado”, explica uno de los testigos del suceso.
El fuerte olor a carne quemada que despedía el cuerpo de Mayneda hizo comprender segundos más tarde a todo el mundo que el operario se estaba electrocutando. Sin embargo, su coreografía era tan potente que nadie quiso interrumpir los casi diez minutos de sacudidas y palmadas. “Fue sin duda una manera muy sexy de morir, en plan: ‘Dejo este mundo pero antes mira cómo molo’”, insiste el testimonio.
La viuda de Mayneda asegura que su marido nunca fue muy dado al baile y lamenta no haber podido presenciar la escena: “Ojalá hubiera sobrevivido para obligarle a repetir. Tenía la flexibilidad de un armario ropero y lo que necesitaba era eso, una buena descarga que le quitara la cara de palo”.
A modo de homenaje, los familiares de Sandro Mayneda incluirán música de James Brown en el funeral que se celebrará mañana por la mañana en Barcelona.
Ya era hora de que volvierais de las vacaciones! Os necesitábamos!
Woaoh! I feel good! Dubidubidubidu!
La culpa la tiene el gobierno, que no establece normas oficiales, para el control de calidad en el terreno profesional. Un mayor examen riguroso (sobre todo en los oficios de los autónomos).
Tengo visto a muchos “chapucitas”, que si no se ponen de vino hasta las cejas, no acaban de “alinear” el muro de rasillas que habían empezado, o para que te acaben de sellar el codo de la bajante que une a la tarjéa del bote sifónico, el fónta de turno, como se ha apretáo un chíri y se la olvidáo en el taller la llave grífa, pues manda al ayudante, el cual se ha empolváo la toña pa irse a buscar a su cháti y claro…
¡¡A saber de qué iba puesto el tal Sandro!! Que lo mismo le gusto el ritmo de James Brown, se descuidó y ¡¡zás!! latigazo mortal; que hubiera estáo más atento. ¡¡Ese iba pedo/rayáo total!!
Y su viuda y según declara:…¡¡Un zorrón!! (si es que todas van a lo van).
Por dios, qué risa.
Y mira que soy agnóstico.
Este periódico siempre me alegra la mañana.
“Dejo este mundo pero antes mira como molo” jajajaja, que buenísima jajajajajajajajajajajajajajajajajaja…
Siempre lográis que se me salten las lágrimas de tanto reír xD
¿Nadie va a decir nada del sombrero que lleva puesto el hombre de la foto? ¡No se lo quita ni para tumbarse de lado en el suelo! Eso sí que es estilo, oigan…
No te dejes engañar Jano, el sombrero está puesto con Photoshop.
Que le quiten “lo bailao”. Jajajajajajaja… Buenísimo!!
Genial, soy una amante del funk y si: funk hasta la muerte, shake it!!!!
Gracias por hacernos reir, un saludo desde Berlin. Funk it up, people!
“Tenía la flexibilidad de un armario ropero… ” jajajajaaja que buena…. xD
Es que no era el cable amarillo el que debía tocar. Se ve claramente en la foto. Aficionados…