
La comida que celebraron ayer los GarcÃa-Sensato no fue el tÃpico almuerzo dominical. Martina, de 21 años e hija mayor de la familia, quiso presentar a sus padres a su nuevo novio. Éste no sólo no fue del agrado de la familia, sino que convirtió la normalmente apacible comida en un calvario para todos los presentes. El novio en cuestión, Ramón “Sacaquicios” Perpiñá, no sólo insistió en llamar “chochito” a su futura suegra sino que, no habiendo visto jamás una gamba, creyó estar ante una plaga de bichos y pateó los aperitivos mientras proferÃa palabras malsonantes.

Está tan castigado por la vida que parece mayor.
El joven, sin embargo, es ajeno a las tensiones internas de los GarcÃa-Sensato y todos los parientes de su prometida le han parecido “unos titis bastante legales”. Ha agradecido asimismo haber comido caliente. Respecto a su futuro con Martina, espera que la relación prospere. “Ella me ha dicho que sólo quedaremos los domingos, cuando haya comida familiar, o cuando haya bodas a las que tenga que asistir. A mà ya me va bien porque con una comida como la de hoy puedo aguantar varios dÃas. La semana que viene intentaré traer algo yo también: una buena botella de vino Hacendado o unas flores de plástico, que duran más que las otras y por tanto son mejores”.
“Mi hija siempre ha hecho igual. Una vez dije que no soportaba los payasos y al otro dÃa trajo un mimo del que estaba perdidamente enamorada. En cuanto el tipo empezó a trabajar de otra cosa, lo dejó. En una ocasión, incluso, dije que no me gustaban los frankfurts y me trajo a un hombre anuncio vestido de perrito caliente, no sé de dónde lo sacarÃa”, explica el padre de Martina. “Imagino que a este tipo lo ha sacado esta misma mañana de algún centro de desintoxicación o de alguna cuneta. En el fondo, la clasista es ella. El pobre chaval nos ha pedido una foto de toda la familia para hacerse un tatuaje nuestro en la espalda. Mi hija es un monstruo”.
Pues parece buen chaval
Malditos burgueses.
Si, se le ve buen chaval, y con buen gusto. No todo el mundo sabe apreciar el tetrabrik de hacendado, que no está mal aunque no ponga la cata en el reverso y todo el mundo sabe que las flores de plastico duran má,s pero nadie se atreve a comprarlas por el qué dirán …
“Ramón, o como se llame, es lo mejor que me ha pasado en la vida” – genial, primo, l’as clavao!!!!!
Por cierto, mi pareja me pregunta que de dónde sacáis las fotos de gente, que vaya plan si un dÃa te ves en una noticia de estas…
Pero ni caso, es una sosa: si queréis os mando una mÃa para una noticia de calvos o de vascos, pedidme pose…
“Hay flores que duran un dÃa, y son buenas. Hay otras que duran muchos dÃas, y son mejores. Pero hay las que duran toda la vida: esas son las de plastico” (Con permiso de Bertolt Brecht, y de un autor cubano del que no recuerdo el nombre)
No utilicéis el apellido Perpiñá en vano, a todos los Perpiñás nos ha entristecido que exista un individuo como este y procederemos a una búsqueda y captura en breve.
“El novio en cuestión, Ramón “Sacaquicios†Perpiñá, no sólo insistió en llamar “chochito†a su futura suegra sino que, no habiendo visto jamás una gamba, creyó estar ante una plaga de bichos y pateó los aperitivos mientras proferÃa palabras malsonantes.”
AJajajajajajja, brutal.
Lo peor es que existen esas chicas. Yo conocà a una que se llegó a casar con el “chico malo” en cuestión, que era un maltratador… pero lo más surrealista es que la chica se quejaba de su madre (la de ella, no la del maltratador), porque lo ponÃa verde y no hacÃa más que decirle que lo dejara.