Una mujer de Salamanca hizo desistir ayer a su marido, que intentaba copular con ella, tras hacerle ver lo frÃvolo que era pensar en el sexo cuando cientos de personas siguen perdiendo la vida diariamente en Irak. Nada más llegar a casa, Pepa, de 32 años, vio que su marido “querÃa guerra” por la mirada que éste le echó desde el sofá. El hombre no dejó de decir cosas “sottovoce”, hablando pausadamente mientras contoneaba sus caderas a la mÃnima ocasión.
“Estuvo pesadÃsimo toda la noche”, comenta Pepa. “Fue especialmente ridÃculo cuando se fue a duchar y estuvo paseándose en calzoncillos delante de mà durante media hora. Dejó la puerta del baño abierta y no paró de decir ‘Oh, no, espero que no venga alguien a ver cómo me ducho’. Y al salir de la ducha se abrÃa la toalla mientras decÃa ‘Uuh, uuh’ con voz presuntamente sexy”.
La mujer comprendió que su marido no dejarÃa de hacer comentarios de tipo sexual durante horas, cuando a ella le interesaba disfrutar de la programación televisiva. “Era dramático, aquello sólo podÃa culminar en un acto sexual, pero cuanto más explÃcitas eran sus insinuaciones más se alejaba mi mente de aquella escena”, explica Pepa.
Juan usaba un tono de voz que todo lo convertÃa en “sexy”, llegando a emplear expresiones como: “¿Quieres ser una polizonte traviesa en mi transatlántico?” o “El vuelo del amor está a punto de despegar, abrochen sus cinturones que habrá turbulencias. En su destino la temperatura está… muy caliente”. El hombre añadÃa intencionalidad “sexy” a frases tan anodinas como “Pásame la sal… ya sabes que a mà todo me gusta con mucha, mucha sal, arghhh”.
Una vez en el lecho conyugal, Pepa pensó que su esposo no la dejarÃa dormir en toda la noche. “Normalmente mueve las caderas, me sopla en la oreja… cosas que él considera irresistibles”, declara. “Y entonces se me ocurrió darle la vuelta a la tortilla. Le dije: ‘Es que no me puedo quitar de la cabeza lo de Irak’. También le recriminé su poca conciencia sobre lo que está pasando en general en el mundo”.
Arrepentido, Juan se levantó de la cama y empezó a buscar información sobre la situación de inestabilidad que se vive en Irak hoy en dÃa. “Llorando y sin dejar de culparse se afilió a diversas ONG. Luego intentó convencerme para que viajáramos a la zona de conflicto para hacer algún tipo de voluntariado. Se puso pesadÃsimo”, reconoce la mujer. “Total, que al final echamos un polvo para que se callara”.
“Al final echamos un polvo para que se callara” jajajaja.
Pero qué grandes podéis llegar a ser.
Cuantas, cuantÃsimas personas se verán reconocidas en estas lÃneas…
SÃ, y qué triste y patético resulta que asà sea. Menos mal que yo no soy una de esas personas.
jodeeeeeeeeerrrrr, no me hableis de Irak que me pongo cachondiiiiiiiiiiiiiiiisimo, no puedo dejar de pensar en las mujeres de aquel pais, como me probocan con esa manera de vestir, ummmmmmmmm.
sois unos pervertidos, siempre sacando temas probocativos
de los mejores que he leÃdo, descojonantemente bueno
si al final echaron un polvo el titular es incorrecto…
si es que no hay quien entienda a la mayoria de las mujeres… nosotros siempre dispuestos (a excepcion de que nos hablen del conflicto de Irak) … pobres de nosotros que no estemos dispuestos cuando ellas lo están…
incomprendidos… unámonos todos…
No es incorrecto el titular; se libró de uno, pero no del siguiente
Ese tio es más listo que el hambre!
Pesao por buscar el polvete. Pesao por olvidarse del polvete y ser solidario. De verdad que difÃcil es acertar…
Con lo fácil que es callarnos!! A los cinco segundos de “desfogarnos” ya nos hemos quedado fritos… porque lo harán tan difÃcil????