
El empresario alicantino Antonio MartÃnez ha perdido esta mañana su mano izquierda al tendérsela amablemente a un inspector de Hacienda que habÃa acudido a su despacho para realizar una auditorÃa. “No perdonan nada, son implacables. Primero me amenaza con una multa millonaria simplemente porque no habÃa declarado una serie de ingresos menores y luego, tras negociarlo e intentar suavizar el tema, le tiendo la mano como gesto de cortesÃa y se la lleva toda, incluyendo un reloj de oro que según él habÃa pasado como gasto ilegalmente”, se lamenta MartÃnez.
Al ser acusado de actuar brutalmente, el inspector en cuestión se ha ofrecido a repetir la auditorÃa “si el señor MartÃnez cree que ha caÃdo en malas manos. No me importa ponerme manos a la obra de nuevo e incluso, si no se fÃa de mÃ, puedo contar con otro compañero y juntos, mano a mano, volvemos a inspeccionar al dedillo las cuentas de la empresa y nos aseguramos de que están en manos de gente solvente y no de ejecutivos manirrotos. Estamos acostumbrados a los lamentos y a los argumentos ya manidos”.
Antonio MartÃnez prefiere no repetir la experiencia y se queja de que “los contribuyentes estamos atados de pies y de manos ante los abusos del fisco, que despluma a todo aquel que tiene a mano sin miramientos”.
Es que a los de hacienda hay que tratarlos con mucha mano izquierda.
Ya te vale Antonio, si es que a estos tipejos hay que saludarlos a la japonesa, una leve reverencia con la cabeza y a cierta distancia.
pa que saludas… pa queeeee??? las conversaciones con esta gente por videoconferencia, haced el favor…
¿y encima lo del reloj debe doler? ¿no?
La asociacion de mancos de Guadalajara quiere comunicarle su descontento…………bla bla bla
jajaj
Lo raro que solo le hayan quitado la mano porque tal como están hoy en dia lo normal es que te quiten los ojos, las orejas y hasta el rabo
Te exprimen a manos llenas y encima el empresario Antonio, no podrá llevarse las manos a la cabeza. Verás como en el próximo ejercicio, le sale “a devolver” y algún dedo seguro que recupera. El tan manoseado manotazo de hacienda.