El paro en la Administración promovido ayer por Comisiones Obreras y UGT con el fin de protestar por los ajustes del Gobierno dejó en servicios mínimos muchos sectores públicos de España. Más allá de las incomodidades que las protestas hayan podido ocasionar a los ciudadanos, los principales afectados han sido los hosteleros, que ayer padecieron su dia más flojo desde la última huelga de funcionarios.

“Nuestros clientes habituales suelen acudir durante su horario laboral, empalmando la hora del desayuno con la del almuerzo y ésta con el café y la merienda” explica Fermín Maña, camarero del bar Pajaritos, cercano a una delegación del Gobierno. “Evidentemente, tenemos clientes ocasionales que no son funcionarios. Por ejemplo, muchos autónomos vienen a trabajar al bar porque no tienen oficina, aunque son los menos y apenas consumen nada”, explica. “Los que lo usan de oficina vale, pero con la crisis empiezan a venir carpinteros, fontaneros… Incluso llegué a echar a un tipo que había tenido un bar y pretendía ponerse a trabajar de nuevo usando una de las mesas de mi local, vendiendo bebidas que traía del súper”.

Sólo un bar de la capital madrileña no se ha visto afectado por el parón y es que los sindicatos han culminado la jornada de movilizaciones en el centro de la ciudad, concretamente en el bar Lampedusa, en el que se han llegado a servir más de 15.000 cañas en dos horas (aunque el Gobierno habla de 32 tercios y un pincho de manchego).

Varias asociaciones de hosteleros de España han convocado una huelga para mañana. “No sabemos si cerrar el bar o hacer la típica protesta silenciosa que consiste en hacernos los locos a la hora de atender a la clientela. Espero que hagamos lo de cerrar porque las protestas silenciosas las hacemos muy a menudo pero nadie se da cuenta”, explica Fermín Maña. Se teme que el cierre de bares pueda afectar a los autónomos que los usan de oficina, aunque el Gobierno descarta que este sector vaya a preparar movilizaciones.