Dos niños se intercambian el hígado jugando a los médicos

Cuando Tania Incandenza entró en la habitación de su hijo Albert, que jugaba con su amigo James, se llevó el susto de su vida. La cama estaba manchada de sangre, su hijo estaba encima de ella saludando con una mano y James se lavaba las manos con serenidad en un cubo de plástico lleno de agua con jabón. Los pequeños le explicaron a Tania que acababan de someterse a una operación de trasplante de hígado. “Tiene un índice de supervivencia muy elevado, no es como si nos hubiéramos trasplantado la médula o los mocos o yo qué sé”, aclaró el hijo de Tania. Sigue leyendo…

La encargada de la limpieza de una gasolinera ha encontrado esta mañana una legión de espermatozoides abandonados a su suerte en los lavabos del establecimiento. Sin saber qué hacer para reanimarlos, la mujer ha avisado al encargado del establecimiento, que los ha recogido en tres fases depositándolos en un pañuelo de celulosa “e intentando mantener la temperatura corporal a base de calentarlos a intervalos muy cortos en el microondas”.

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