Verónica Lepre rebusca en su bolso marrón y saca una consola portátil. Como delatan los gastados botones del aparato, la usa a todas horas. Es su trabajo. Ejerce de desarrolladora de videojuegos y sus creaciones, siempre muy valoradas, no son como las demás. “Quiero cambiar la sociedad con mis juegos. Buscar alternativas a las propuestas convencionales”, explica mientras me enseña su última creación: un videojuego en el que la protagonista, una ama de casa neurótica de extraradio, trata de superar la crisis de los cuarenta reemprendiendo su vida laboral.

Verónica no es la típica desarrolladora de videojuegos. Para empezar, es una mujer en un mundo de hombres y, encima, su formación -estudió Ciencias Políticas y tiene un máster sobre feminismo y costura- no es muy habitual en su ámbito laboral. “Precisamente por eso quise meterme en lo de los videojuegos. No hay muchos juegos pensados para mujeres y consideré que una de nosotras tenía que dar el paso. ¿Por qué cuando nos ponemos a los mandos de Mario Bros caemos en el primer agujero que encontramos? Pues porque esos juegos están concebidos desde el patriarcado, pensados para que las mujeres fracasen en ellos”.

Mientras el camarero nos toma nota, la entrevistada me enseña su catálogo de videojuegos. “La franquicia de ‘Mapa de los sonidos de Tokio’ costó muy barata, nadie estaba interesada o interesado en hacer un juego basado en una peli de Coixet”, explica. Por suerte para ella, la división española de Rockstar, donde trabaja ahora, le dio un voto de confianza. “Perdimos mucho dinero pero creo que la marca salió reforzada. O eso me gusta pensar”, dice. “También intenté desarrollar ‘Guitar Hero Rosana’ pero hubo problemas de derechos”.

Hasta ahora, sus mayores éxitos de ventas han sido dos juegos desarrollados para la consola portátil de Nintendo. Aprovechando el tirón de “Brain Training”, Verónica Lepre creó “Reptilian Brain Training” y “Pancreas Training”. Según ella, el primero “desarrolla aquellas partes menos humanizadas de nuestro cerebro, más naturales, instintivas y reptilianas. Todos llevamos un reptil dentro”. La motivación de crear el segundo fue más sencilla: “Si un juego puede desarrollar nuestro cerebro, otro puede desarrollar nuestro páncreas. Pura lógica. Creamos también uno más femenino titulado ‘Vagina Training’, inspirado en ‘Los monólogos de la vagina’, pero en Nintendo lo descartaron porque intenté que Mario hablara de su sexualidad y eso aún es tabú”.

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Pese a la libertad creativa de la que presume Lepre, lo cierto es que desde la distribuidora han empezado a desconfiar de su “mirada femenina” y están reorientando lo que ella entiende por “videojuegos para mujeres”. Con lágrimas en los ojos me explica, disimulando mal su orgullo herido, que el mes que viene sale a la venta “Barrender”, un simulador de escoba que se vende con un periférico similar al del “Guitar Hero”.

Rebañando una tarta de chocolate -ha rechazado el flan porque cree que están pensados para recordar los pechos femeninos- insiste, sin resultar muy convincente, en que se siente respetada por la industria de los videojuegos. “Desde la marca creen que ‘Barrender’ encantará a las chicas. También vamos a vender un juego que simula el programa de una lavadora. Tienes que aprender a programarla y luego, durante una hora y media, puedes ver cómo centrifuga la ropa”.

Restaurante El provechito oral.

– Lenguado a la Malvarosa.
– Pechuguitas de pollo con ajos tiernos.
– Flan.
– Tarta de chocolate.

Total: 24 euros.