En las oficinas de Papertex los trabajadores dejan de sentir autocompasión únicamente dos días al año: el que coincide con la revisión anual de próstata del director y el 20 de abril, día en el que Cristina, una de las empleadas, celebra su cumpleaños trayendo al trabajo una bandeja con abundantes canapés. Este año, sin embargo, un error en su pedido, sumado al afán de superación, ha hecho que Cristina haya traído tanta comida que ahora muchos se sienten mal por haberse dejado llevar por la gula.
Como es costumbre, Cristina destapó las bandejas de canapés y pastas por la mañana y las puso cerca de la fotocopiadora. “Nada, es un ‘pica-pica’, por mi cumpleaños”, iba diciendo. Muchos de sus compañeros se fueron acercando a las bandejas mientras exclamaban “No debería”, “Esto va directo a las cartucheras” o “Cristina, tú lo que quieres es ponernos como cochinos”. Aunque eran aparentemente jocosos, dichos comentarios evidenciaban un estado interior atormentado.
Una vez terminadas las pastitas, empezó a aflorar un sentimiento generalizado de culpabilidad, afectando el buen ánimo de la oficina. “Cada semana hay un sarao. Cuando no hay caramelos hay canapés y, si no, alguien trae un bizcocho casero. El caso es que tienes que luchar contra la tentación día sí, día también”, se queja una empleada. “Pero hoy Cristina ha traído tantísimas cosas que nos sentimos fatal, y muy gordos”. No en vano, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado un informe que certifica que 6 de cada 10 oficinistas españoles siguen algún tipo de dieta de adelgazamiento. La cifra se dobla en el caso de las mujeres.
Numerosos trabajadores han planteado la posibilidad de saltarse la hora de la comida para no seguir desafiando a sus estómagos y, sobre todo, para limpiar sus conciencias, aunque la mayoría se ha sentido mejor tras pedir sacarina con el café.
Por la tarde, varias administrativas han estado levantando paquetes de papel como si fueran pesas mientras hacían su trabajo. Una de ellas, incluso, se ha fabricado una bola gástrica usando varios rotuladores fluorescentes. En el departamento de contabilidad podían verse cientos de post-its con mensajes humillantes como “Estás gordo”, “Oink, oink, oink” o “Tu culo es el activo de más peso en esta empresa”. Han sido los propios empleados quienes los han colgado para escarmentarse a sí mismos.
12 de cada 10 mujeres siguen dietas de adelgazamiento jejeje Grandes!
“se ha fabricado una bola gástrica usando varios rotuladores fluorescentes” Jajaja, ¿de dónde sacáis estas ideas? ¿experiencia propia?
El viejo truco de engordar a todos para no verse tan gorda, ¡JA!, me imagino como estará esa tal Cristina, hecha un tonel de pringá andaluza, por eso es por lo que no soporta ver a los demás delgaditos y en forma. Con la excusa de la generosidad, y la alevosía del cumpleaños, Cristina va cebando al personal subrepticiamente, pero si no se toman medidas severas dentro de un año la gente puede haber ganado una media de cinco kilos por cabeza sin proponérselo. Hay que contraatacar: cuando se acerque el próximo cumpleaños de esa facinerosa que todo el mundo empiece a tirarle indirectas tipo “A alguien se le van notando ya los añitos”, o “Vaya, vaya, cómo se conoce que nos estamos haciendo mayores, cada vez se notan más las patas de gallo”. Apuesto a que le va a dar un ataque de alzheimer prematuro y ya no vuelve a celebrar ni un cumpleaños más en su vida.
Igualito que en mi empresa. Cada vez que alguien tiene cumple, hay un bufé de flipar. Lo digo absolutamente en serio.
increíble, habéis puesto un dibujo mío en el post-it, salgo clavaíto, no hacía falta que me hicierais este reconocimiento, pero se agradece.