Ayer por la tarde, el colegio Citrus Grove de Miami (Florida) anunció que sus alumnos más problemáticos irán de excursión a New Smyrna Beach, en el Condado de Volusia, enclave conocido por los numerosos ataques de tiburones que acontecen año tras año. La institución alega que se trata de una salida cultural “que tiene por objeto acercar a esos niños a los animales acuáticos para que se contagien de su sensibilidad y se les apacigüe el ánimo”, en palabras de Bill Sheridan, director del colegio.
Ayer por la tarde, el colegio Citrus Grove de Miami (Florida) anunció que sus alumnos más problemáticos irán de excursión a New Smyrna Beach, en el Condado de Volusia, enclave conocido por los numerosos ataques de tiburones que acontecen año tras año. La institución alega que se trata de una salida cultural “que tiene por objeto acercar a esos niños a los animales acuáticos para que se contagien de su sensibilidad y se les apacigüe el ánimo”, en palabras de Bill Sheridan, director del colegio.
Numerosos padres se han mostrado inquietos ante la posibilidad de que ocurra algún accidente, pero Sheridan insiste en que “si los alumnos respetan las indicaciones de sus profesores, si se comportan disciplinadamente, no hay peligro”. La desconfianza generalizada se debe sobre todo al discurso que dio el director tras las vacaciones de Navidad. En él aseguró que se adoptarían “medidas contundentes contra esos alumnos gandules y amorales que se resisten a comportarse civilizadamente. O sobreviven ellos o sobrevivimos nosotros, y les recuerdo que aquí sí creemos en Darwin”.
Muchos piensan que el asunto de los tiburones tiene que ver con la obsesión de Bill Sheridan por la teoría de la supervivencia del mejor y el más fuerte, sumada a un creciente desgaste producido por las constantes fechorías de un grupo de alumnos que, casualmente, es el que ha sido convocado para la visita a New Smyrna Beach. “Es que además pretende que Linda Faller sea la única persona adulta que acompañe a los críos. Por el amor de Dios, la chica tiene apenas veinte años, no ha ido a la playa en su vida y, para colmo, sufre ataques de pánico”, añadía el padre de James “Patadas en la cara” Morrell, que con apenas siete años es considerado líder del alumnado rebelde.
No todo el mundo es contrario a la visita cultural. Roberta Meiner, madre de uno de los niños conflictivos, cree que “es una gran idea, una aventura que les sacará del ambiente viciado de las aulas y les obligará a enfrentarse a problemas reales”. La mujer asegura incluso que “si mis otros nueve hijos hubieran tenido esta oportunidad, ahora mi vida no sería un maldito infierno por culpa de esas criaturas que me la están destrozando a dentelladas. Metafóricamente, digo”.
La excursión está prevista para la semana que viene, aunque Sheridan ha declarado que “habrá que estar pendientes de la afluencia de tiburones en la playa, no vaya a ser que los niños hagan el viaje en balde”.
¿Nadie ha pensado en los pobres tiburones?
A mi, el gordo mofletudo del flequíllo que enseña los pechos…..Me ha excitáááo……..(hablo como tiburón, lógicamente…..no se vayan a pensar……..).
En España tiburones no hay, lo cual no deja de ser una pequeña tragedia ecológica. Sin embargo, aquí van ciertos puntos de interés para nuestros queridos maestros autóctonos:
Playas del Mar Menor (Murcia), para un paisaje inigualable de adorables medusas tóxicas;
Costas de Ibiza como escenario de inolvidables clases de buceo entre preciosas morenas;
Ríos gallegos para un baño entre lampreas, algo que ningún niño, por muy hiperactivo que sea, podrá borrar de su mente jamás;
Pantano de Valmayor (entre Galapagar y Colmenarejo, Comunidad de Madrid), donde hace unos años se vieron cocodrilos, aunque nadie logró sacarles fotos, excursión que haría las delicias de los cocodrilos, perdón, de los niños y, sobre todo, de sus maestros.
Espero que mis datos sirvan de sugerencia para algunas salidas culturales de interés. ¡No hay nada como la interacción niños-naturaleza para aprender las cosas que verdaderamente importan!
Ya me he puesto en campaña para llevar a mis alumnos, voy a hacer todo lo posible por difundir esta interesantísima visita. Gracias, Marqués de Sade por las direcciones apuntadas. Es más, creo que en Málaga hay un Safari-cocodrilo y no habíamos caído en realizar periódicas excursiones al mismo.
Por supuesto, nosotros también elegiremos como cicerone la persona más joven e inexperta del claustro, para que se vaya fogueando. Sólo con el viaje de ida en autobús con los niños ya es una experiencia inigualable, pero la posibilidad de volver con el autobús vacío debe ser suficiente estímulo como para partirse la cara para poder ir.
La idea es genial, siempre y cuando se complemente con un intercambio de especies salvajes (no incluir a los crios). Que nos manden tiburones de Florida o Pirañas del Amazonas a cambio de algunos de nuestros personajes televisivos. Se iban a enterar estos gringos. La APITECUS (Asociacion Para el Intercambio de Tiburones En Celo de los United States) está trabajando en ello, o debería.
El director del colegio es un irresponsable. Va a exponer a los niños a un peligroso viaje en autobús sin saber a ciencia cierta si existe algún estudio pedagógico que indique la conveniencia de enseñar disciplina a los golfillos exponiéndolos a los tiburones salvajes. Deberían cesarle.