Macarena Filde lleva unos días prestando especial atención a Adrián, su hijo de ocho años. La criatura está baja de moral después de que su madre le leyera una carta escrita a mano por el mismísimo rey Melchor. “Su Majestad se ha dado cuenta de que Adrián lleva meses sin jugar con los juguetes que pidió a los Reyes Magos. Y encima no para de pedir más y más cosas. Le llama estúpido, pero es por su bien, no quiere que se vuelva un inútil como su padre”, aclara Macarena mientras Adrián agacha la cabeza avergonzado.
Ni siquiera el menú especial del McDonald’s en el que nos hemos citado consigue animar al niño, que engulle las patatas fritas lentamente y con desidia. “Es su rey favorito y es lógico que ese toque de atención le afecte. Pero Melchor no lo hace para fastidiarle, lo hace para que reaccione” dice Macarena mirando fijamente a su hijo. El niño mira hacia la ventana. Está harto de oír hablar del asunto y quiere pasar página.
La epístola en cuestión es un largo manuscrito que culmina con la firma de Melchor y el dibujo de una corona. El texto está lleno de reproches que aluden también al padre de Adrián, al que se acusa de haber abandonado el hogar familiar “en busca de una mujer más joven que nunca será tu madre ni te querrá como ella”. También se le pide al niño que no moleste ni reclame atenciones “cuando mamá está a gusto con sus amigas” y, sobre todo, exige que deje de pedir regalos “porque ni te has dignado a jugar con la consola que te trajimos desde tan lejos y que tanto dinero costó”. Melchor, finalmente, envía fuerzas a Adrián “para que puedas corregir tu actitud y aprendas a no dar problemas” y asegura también que “tu madre se sentirá mucho mejor y estará más agradable contigo si convences a tu padre para que le pase la pensión para tu manutención cuando toca y sin excusas”.
Macarena asegura que la carta llegó por correo ordinario y dice que al principio pensó en ocultársela a Adrián para que no se sintiera defraudado. “Al final me di cuenta de que yo no soy nadie para filtrarle a mi hijo las cartas que llegan a su nombre. Al fin y al cabo, es un asunto entre él y el rey Melchor y yo no quiero interferir”.
Aprovechando que su madre se ha levantado para ir al lavabo, el pequeño Adrián me confiesa que la carta no le preocupa porque, al contarle lo ocurrido a su padre, éste le explicó que Papá Noel había llamado personalmente para aclarar que la carta de Melchor es otro truco de Macarena, a la que no hay que tomarse muy en serio porque necesita tratamiento psiquiátrico.
McDonald’s de López de Hoyos, Madrid.
- Menú Happy Meal.
- Chicken Supreme.
- Beef Supreme.
Total: 18€.
17

Lo lógico es que el niño Adrián, el día de mañana, sea un alto cargo político (lo digo por la solidez intelectual que ya está mamando)…….Y el articulo:…..Para quitarse el sombrero (o la corona), Sr. Puig.
Me parto. Lo de comer las patatas fritas con desidia y mirar a la ventana queriendo pasar página: brutal.
El buen humor es mejor cuando además es una patada en la boca. Felicidades.
jajaajajajajajaja!!dios,que enorme!!XD
Pues a mi me da penita, pobre nene… De verdad que la madre necesita de un psiquiátra…
la culpa es de los padres, que los visten como estúpidos.
ahora en serio: buenísimo este almuerzo
Esto es de lo mejor que he leído en este respetable noticiero, sigan así. Que me alegra el recreo que no veas xD
yo pienso que realmente la carta la escribio Macarena
faltó al final lo de:
“La felicidad de un niño no tiene precio”
Al final, Adrián reconoce la razón que asiste a su progenitora. Mirando fijamente el plato de patatas, exclama: ‘Madre, no hay más que una’…
Habeis perdido un camello
Habéis perdido dinero.
se ha pasado un poquito
Vaya madre! Deja mucho que desear… Usando al rey Melchor para malmeter, que se lo diga ella a la cara que es su deber… Que pena…
El detalle de precisar el Mc Donalds donde tuvo lugar el encuentro y la entrevista, y el menú engullido, es “lo mas” para darle verosimilitud a la historia…
Es como las entrevistas que publica durante la semana en su contraportada un conocido periodicucho de tirada nacional…
¿Será cierto? ¿Puede haber una madre tan insensible? Eso o está como una cabra.
ya le vale a Melchor, cómo se extralimita!!!
el año que vine le pido a Baltasar.