La pequeña localidad de Ovingdean (Gran Bretaña) se ha visto sacudida por el escándalo después de que una maestra del colegio Saint Paul’s Ethernet haya sido acusada de ir enseñando todo cuanto podía a sus alumnos. Lo que más ha indignado a la población ha sido la actitud de la profesora tras ser descubierta. “Aunque ellos nunca lo reconocerán ante sus padres, los niños saben que lo necesitan y, cuando se concentran en lo que les enseño, les gusta y se sienten realizados”, ha declarado la acusada a los medios de comunicación.

El director de la escuela se ha mostrado “profundamente decepcionado porque Mary llevaba casi diez años trabajando en el colegio y su actitud era impecable. Nuestra prioridad ahora es cerciorarnos de que los niños están bien y olvidarnos de todo esto. Deseamos que Mary reciba tratamiento y que se aleje lo más posible del pueblo. Si lo que quiere es ir enseñando por ahí, desde luego se ha equivocado de profesión”. La alarma se ha acrecentado al saberse que los alumnos habían sido obligados a reproducir por escrito todo lo que la maestra les había enseñado.

“Pienso en todo lo que mi niña vivió en aquella aula y me pregunto qué puede pasar por la cabeza de una persona que hace algo así. No es sólo que le gusten los niños, es que disfruta subiéndose a la tarima y, en fin, enseñando lo que sea para ver cuál es la reacción de los menores” argumenta Rose Bios, madre de una de las víctimas. Al parecer, su hija Denesse le confesó que no le interesaba en absoluto lo que enseñaba la maestra que le había tocado este año. “Le pregunté qué era exactamente lo que le estaban enseñando y la niña me mostró un dibujo que había hecho en el que aparecía un cuerpo humano desnudo con flechas señalando pechos, ingles y otras zonas que prefiero no mencionar por decoro”, añade la madre.

El dibujo de la pequeña Denesse será utilizado como prueba, aunque la maestra ha asegurado que no tiene inconveniente en admitir que lo suyo es enseñar y que, por lo tanto, asumirá todas las consecuencias que se deriven de esta actividad “que nace de un sentimiento de amor hacia los demás, de ganas de compartir para crecer juntos libremente”, ha insistido.