Desde hace dos semanas, el ingeniero Antonio Tril no se atreve a coger el coche. Asegura que fue víctima de una extraña agresión, algo difícil de relatar sin que parezca un cuento chino. «Antes no creía en cosas paranormales pero juro que unos seres de verde me hicieron bajar del coche y experimentaron con mi cuerpo», explica. Reconoce que iba un poco borracho, pero no lo suficiente como para no recordar las luces amarillas que emplearon las criaturas para detener su coche. «Me hicieron bajar del automóvil, cogieron muestras de mi aliento y me obligaron a andar siguiendo una línea recta», confiesa.







