
El doctor Rob Millikan, biólogo de la Universidad de Connecticut, ha logrado influir en el comportamiento de las moscas comunes evitando que se acerquen a los excrementos “para hacer eso tan raro de frotarse las manos y sacar un tubo negro de la boca como fumándose el cagarro”, en palabras de Millikan. El biólogo llevaba tiempo obsesionado con este hábito antihigiénico que presentan los dÃpteros y, finalmente, ha logrado que, en vez de centrarse en las heces, se dediquen a pegarse a las ventanas para observar los coches.