Hace dos meses, un empresario alicantino se hizo acompañar de un coro de niños cantores para despedir a una plantilla de más de trescientas personas y consiguió su objetivo sin provocar mal ambiente. Ahora, el Ministerio de EconomÃa y Hacienda le ha copiado la idea y ha contratado a varios grupos de niños para que sus inspectores dejen de sufrir miradas airadas cada vez que acuden a empresas para realizar auditorÃas.
El inspector es el señor de la derecha.
“Vi entrar como a treinta crÃos en el taller”, explica el gerente de PanaderÃas Anthony Hopkins SL., empresa que fue sometida a una inspección la semana pasada. “Iban todos muy bien vestidos y con pequeñas túnicas; yo pensaba que era porque me habÃa tocado la LoterÃa de Navidad y venÃan los niños ildefonsos a avisarme en persona. El caso es que luego entró un señor muy serio con un maletÃn y entonces supe que estaba perdido”. El resto de empresarios que ya han disfrutado de la presencia del coro de niños mientras un inspector de Hacienda auditaba su contabilidad aseguran que es una experiencia que roza “lo mÃstico” siempre que se relacione “lo espiritual” con “poner el culo en pompa”.
“Piensas que son unos niños que van a pedirte el aguinaldo y tú ya empiezas a sacar golosinas y algunos euros. Y luego ves que no, que el que viene a pedir el aguinaldo es el Estado y, por muchos caramelos que le saques al señor que viene con los niños, no se irá hasta que no te haya desplumado”, explica el gerente de Pinturas Industriales Paqui SL.
Pese a las quejas, lo cierto es que por ahora son pocos los inspectores que han sido agredidos, insultados o que se han encontrado las puertas cerradas. Antes, el maletÃn con una enorme “H” blanca dibujada en él hacÃa que muchos ejecutivos fingieran que la empresa estaba cerrada cuando veÃan llegar al inspector por la calle. Ahora, éste va caminando de rodillas rodeado de niños hasta que ya ha entrado en la empresa y es demasiado tarde para que le rechacen. “Es como el caballo de Troya de los impuestos”, ha declarado otro empresario afectado. Sin embargo, gracias a los dulces cánticos, son pocos los que se enfadan con el recadudador una vez lo ven.
Si a lo mejor con un niño desnutrido consiguen dar algo de pena porque sino
Por cierto que polifacético es Anthony Hopkins no sabia que habÃa montado una cadena de panaderÃas
Yo creo que lo de Hacienda, ni cantando. Por mucho niño, vivo o muerto, que le echen, tarde o temprano la gente se cosca y empiezan a comprar gas sarÃn embotellao pa echarles en cuanto oyen un do mayor. ¡No quiero ni pensar en los pobres niños que se dediquen a pedir aguinaldo por las casas este año!